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La piel de tu bebé es su protección frente al mundo exterior y cumple una doble función; protectora y sensorial. Además, en sus primeros meses de vida la piel del bebé és más delicada. Por esta razón necesita tratamientos adaptados y tu atención desde los primeros días de vida. Para llevar a cabo el cuidado diario, hay que saber reconocer el tipo de piel del bebé y entender bien las necesidades para responder de manera específica con productos adaptados. En este artículo te explicamos qué es la piel atópica.

Elaborado en colaboración con el Dr. Clarence De BELILOVSKY, dermatólogo miembro del círculo de expertos Mustela.

El eccema atópico, también conocido como dermatitis atópica, afecta a 1 de cada 5 niños*. Cabe señalar que atópico no significa atípico. Si bien las manifestaciones de este eccema no son agradables (enrojecimiento, picazón, sequedad, etc.), no son ni raras, ni contagiosas para otros bebés, ni irreversibles.

En particular, la dermatitis atópica, o piel atópica, puede presentarse a partir de los dos meses de edad (a veces incluso antes) y se atenúa o desaparece hacia los cinco o seis años. Mientras tanto, ten en cuenta que los tratamientos y las pequeñas atenciones pueden aliviar al bebé. (Para obtener más información al respecto, lee el tema sobre cómo prevenir la aparición de la dermatitis atópica.)

¿Qué es la atopia?

Empecemos por el principio. ¿De dónde viene la dermatitis atópica?
La piel atópica se debe a la suma de dos factores clave: un sistema inmunitario muy reactivo y una piel muy seca.

Hablamos de atopia cuando el sistema inmunitario responde de una manera muy excesiva ante la presencia de alérgenos o determinadas situaciones ambientales. Esta manifestación puede ser hereditaria. De hecho, la probabilidad de que un niño desarrolle dermatitis atópica aumenta entre un 40 % y un 50 % cuando uno de los progenitores también es atópico y entre un 50 % y 80 % cuando ambos progenitores lo son**. Existen otras causas que pueden explicar su aparición, como la contaminación o... ¡una higiene excesiva! Sí, la atopia es más notable en los países industrializados que en aquellos en vías de desarrollo. En este artículo te explicamos cómo identificar si tu bebé tiene dermatitis atópica.

¿Qué es la dermatitis atópica y cómo se alivia?

¿Por qué la dermatitis atópica afecta a la piel seca? Porque este tipo de piel es más delicada.
Normalmente, para protegerse, la piel forma una capa fina de agua y grasa (lípidos) en su superficie: la película hidrolipídica. Por otro lado, la piel produce la filagrina, una molécula que sirve como «cemento» para garantizar su impermeabilidad. Cuando los lípidos o la filagrina no son suficientes, la piel deja que se evapore el agua, pierde su impermeabilidad y no garantiza su función de barrera frente a determinadas agresiones: la puerta está abierta para que entren los alérgenos.

En resumen: reacción excesiva del sistema inmunitario + piel seca = dermatitis atópica ante la presencia de alérgenos o una situación ambiental concreta. Esto se traduce en placas rojas más o menos inflamatorias (consulta «Cómo reconocer una piel atópica»). La piel pica, está irritada, etc., lo que puede afectar al bienestar de los pequeños, especialmente a la calidad del sueño. Sin embargo, la dermatitis atópica no altera su vida cotidiana todos los días. Entre un brote y otro, hay períodos de calma que se pueden prolongar si se toman algunas precauciones sencillas en el día a día. Entre ellas, te explicamos los beneficios de aplicarle cremas emolientes. ¡La pelota está en tu tejado!

Mustela tiene la gama de productos Stelatopia formulada especialmente para ayudar a cuidar y calmar la piel atópica del bebé.

*Fuentes: Watson 2011, Isaac 1998.
**Fuentes: Böhme 2003, Taïb 2008.