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Piel atópica del bebé: qué es y cómo cuidarla (guía práctica)

Actualizado el 22 enero 2026
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La piel atópica del bebé necesita rutinas sencillas y constantes: limpieza suave, emoliente inmediato tras el baño, tejidos que no irriten y atención a frío, calor y sudor. En esta guía encontrarás síntomas, desencadenantes, un paso a paso diario, qué hacer durante el brote, cómo organizar la casa (ropa, detergentes, ambiente) y consejos por temporada. Al final, resolvemos mitos y preguntas frecuentes para que sepas qué esperar y cuándo consultar.

¿Por qué es importante reconocer el tipo de piel de tu bebé?

La piel de tu bebé es su primera barrera frente al mundo: protege y percibe. En los primeros meses es más delicada y necesita cuidados adaptados desde el primer día. Para cuidar de verdad, hay que identificar el tipo de piel y responder con rutinas y productos específicos.

Nuestros equipos de I+D+i han llevado a cabo el estudio EVEILs, que ha demostrado que existen varios tipos de piel desde el nacimiento, cada uno con necesidades particulares (por ejemplo, piel normal, piel seca o piel con tendencia atópica). Este conocimiento nos permite recomendar rutinas a medida y fórmulas con alta tolerancia para reforzar la barrera cutánea y prevenir molestias. En este artículo, elaborado en colaboración con el Dr. Clarence de Belilovsky, dermatólogo y miembro del Círculo de Expertos Mustela, te explicamos qué es la piel atópica y cómo cuidarla de forma práctica y segura.

Qué es la piel atópica (dermatitis atópica) en bebés

El eccema atópico, también conocido como dermatitis atópica, afecta a 1 de cada 5 niños*. Cabe señalar que atópico no significa atípico. Si bien las manifestaciones de este eccema no son agradables (enrojecimiento, picazón, sequedad, etc.), no son ni raras, ni contagiosas para otros bebés, ni irreversibles. La dermatitis atópica es una condición inflamatoria no contagiosa que manifiesta con sequedad, picor y brotes de rojez.

En particular, la dermatitis atópica o piel atópica, puede presentarse a partir de los dos meses de edad (a veces incluso antes) y se atenúa o desaparece hacia los cinco o seis años. Mientras tanto, ten en cuenta que los tratamientos y las pequeñas atenciones pueden aliviar al bebé. Para obtener más información al respecto, te puede resultar interesante leer sobre cómo prevenir la aparición de la dermatitis atópica.

Signos y síntomas habituales

  • Piel seca, enrojecida y con picor (sobre todo de noche).
  • Placas que pueden descamarse o exudar en brotes.

Los síntomas habituales incluyen placas rojas, inflamación, picor e irritación, que pueden afectar al bienestar de los pequeños, especialmente al sueño. Sin embargo, la dermatitis atópica no altera la vida cotidiana todos los días. Entre brote y brote existen períodos de calma que se pueden prolongar si se adoptan cuidados diarios adecuados.

Zonas más frecuentes según la edad

La dermatitis atópica tiende a aparecer en diferentes zonas según la edad del bebé o niño:

  • Lactantes (0–12 meses): mejillas, frente, cuero cabelludo y tronco.
  • Niños mayores: pliegues de codos y rodillas, cuello y muñecas.

Cómo se diagnostica (pediatría/dermatología)

El diagnóstico es clínico. Consulta para confirmar y definir el plan de cuidado con tu médico pediatra.

¿Qué es la atopia?

¿De dónde viene la dermatitis atópica? La piel atópica se debe a la suma de dos factores clave: un sistema inmunitario muy reactivo y una piel muy seca.
Hablamos de atopia cuando el sistema inmunitario responde de una manera muy excesiva ante la presencia de alérgenos o determinadas situaciones ambientales.

Esta manifestación puede ser hereditaria. De hecho, la probabilidad de que un niño desarrolle dermatitis atópica aumenta entre un 40 % y un 50 % cuando uno de los progenitores también es atópico y entre un 50 % y 80 % cuando ambos progenitores lo son**. Existen otras causas que pueden explicar su aparición, como la contaminación o... ¡una higiene excesiva! Sí, la atopia es más notable en los países industrializados que en aquellos en vías de desarrollo.

Piel seca vs. piel atópica: en qué se diferencian

La piel seca es una condición cutánea: le faltan agua y lípidos, su barrera es más frágil y, por ello, se nota tirante, áspera y puede presentar descamación puntual. Suele mejorar con una rutina emoliente constante (baño templado, limpiador suave y hidratación diaria que reponga lípidos).

La piel atópica, en cambio, es una enfermedad inflamatoria crónica con un sistema inmunitario muy reactivo. Además del déficit de lípidos y, a veces, de filagrina (proteína clave que “sella” la piel), hay inflamación y prurito persistente. Se manifiesta en brotes con placas rojas, picor intenso y localización típica según la edad (mejillas y extensión en lactantes; pliegues en niños). Los desencadenantes (frío/calefacción, sudor, irritantes, infecciones) pueden activar el brote.

Idea clave: toda piel atópica es seca, pero no toda piel seca es atópica.

Si solo hay sequedad/tirantez, hablamos de piel seca → prioriza emoliente diario y medidas de barrera.

Si hay brotes recurrentes con picor y placas, hablamos de piel atópica → necesita emoliente diario y plan específico en brote siguiendo las indicaciones del profesional sanitario.

Esta distinción evita confusiones entre rutinas para piel seca (mantenimiento de barrera) y rutinas para piel atópica (mantenimiento + manejo del brote).

Por qué aparece: predisposición y desencadenantes

Aunque ya hemos adelantado algunos de los factores, la piel de los bebés y niños pequeños puede reaccionar con facilidad ante distintos factores y su vulnerabilidad depende tanto de predisposición individual como de elementos externos que actúan como desencadenantes. Entre los principales se encuentran:

Predisposición familiar (herencia)

El primer factor es lo hereditario. Si en la familia hay antecedentes de dermatitis atópica, asma o rinitis alérgica, el bebé puede tener más probabilidad de presentar piel con tendencia atópica. Esta predisposición no es determinista: significa que la piel puede reaccionar con mayor facilidad ante irritantes y clima, pero una rutina diaria adecuada (baño templado, emoliente constante y elección de tejidos/detergentes suaves) ayuda a reforzar la barrera y a espaciar los brotes.

Barrera cutánea e inmunidad inmadura

En los bebés, la barrera cutánea es más permeable: aún no está completamente desarrollada, por lo que pierde agua con facilidad y es más sensible a irritantes y agresiones externas. Esta inmadurez contribuye a que la piel reaccione con sequedad, enrojecimiento o picor.

Factores ambientales (frío, calefacción, sudor, cloro)

El entorno juega un papel clave en la salud de la piel:

  • Invierno + calefacción: aire seco → más tirantez.
  • Calor y sudor: rozaduras y picor.
  • Cloro/sal: pueden resecar si no se enjuaga e hidrata tras la actividad.

Irritantes comunes: tejidos, perfumes y detergentes

Algunos elementos cotidianos también pueden desencadenar molestias cutáneas:

  • Ropa: Lana directa sobre la piel, etiquetas, costuras y tejidos asperos.
  • Perfumes intensos y detergentes agresivos; productos con fragancias intensas o químicos fuertes pueden irritar la piel.

Rutina diaria de cuidado (paso a paso)

Baño templado 5–10 min con limpiador

Usa un gel limpiador que aporte suavidad; evita agua muy caliente.

Secado suave y emoliente

Seca a toques y aplica el emoliente rápidamente..

Capas extra en zonas expuestas (cara y manos)

Refuerza mejillas y manos en invierno o viento, por ejemplo con la crema facial.

Frecuencia y cantidad: cómo aplicar correctamente

A diario (2–3 aplicaciones en brotes/localizaciones secas). Capa fina y uniforme.
Echa un ojo a la gama de productos Stelatopia: Cremas para piel con tendencia atópica formulada especialmente para ayudar a cuidar y calmar la piel atópica del bebé.

Cómo aliviar un brote de eczema (paso a paso)

  • Identifica el brote: rojez más intensa, picor y sequedad marcada.
  • Ducha templada corta y secado a toques.
  • Emoliente por capas: primera capa general + refuerzo en placas.
  • Evita rascado: uñas cortas, manoplas si es necesario, distracción con juego suave.
  • Ropa de algodón y retirar capas de calor; controla el ambiente (ver apartado “En casa”).
  • Si no mejora o sospechas infección (exudado, costras amarillas, fiebre), consulta.

Si quieres profundizar más en el tema, la guía completa sobre la piel atópica dará respuestas a todas tus preguntas y consejos prácticos que podrás aplicar en familia para cuidar la piel de tus pequeños día a día y abordarla de forma divertida con juegos: Guía para piel atópica de Mustela

Durante el brote: qué hacer y qué evitar

Identificar el brote y plan de choque

Incrementa frecuencia de emoliencia y reduce irritantes (perfumes, calor).

Evitar rascado: uñas cortas, manoplas, alivio del picor

Refresca la piel con paños templados y aplica emoliente con más frecuencia.

Cuándo considerar tratamiento médico

Si no responde a cuidados básicos, afecta sueño/apetito o hay signos de infección, acude a pediatría/dermatología.

En casa: ropa, detergentes y ambiente

Algodón y capas; evitar lana directa y etiquetas

Elige algodón/transpirable y revisa costuras. Puede ayudarte el pijama de alivio de Stelatopia.

Detergente suave, sin suavizantes; aclarado extra

Menos residuos = menos irritación.

Temperatura 20–22 °C, humedad moderada y ventilación

Evita sobrecalentar; ventila breve cada día.

Estacionalidad: invierno, verano y viajes

Frío y calefacción: cómo proteger la piel

Hidrata antes de salir, reaplica al volver, refuerza mejillas/manos.

Calor, sudor, piscina y playa: consejos prácticos

Duchas cortas tras piscina/playa, aplicar emoliente después.

Kit de viaje para piel con tendencia atópica

Limpiador suave + emoliente + crema facial + recambio de ropa. Te dejamos para que eches un ojo a estos kits de viaje enfocados en piel atópica:

Cuándo consultar con pediatra o dermatólogo

Señales de alarma (infección, mal estado general)

Fiebre, exudado, costras, dolor o decaimiento.

Si no mejora con la rutina o afecta al sueño

Persistencia >7–10 días, despertares por picor, lesiones extensas.

Mitos y realidades

Bañar poco mejora la atopia

Falso: el baño templado seguido de emoliente ayuda si es corto y con hidratantes..

Las cremas engrasan y empeoran

Los emolientes restauran la barrera; son clave en prevención y brotes.

Mar o piscina siempre empeoran la piel

Depende del lavado posterior e hidratación. Enjuaga y aplica emoliente.

Preguntas frecuentes

¿Cada cuánto baño y aplico crema al bebé?

Baño diario o días alternos (5–10 min) + emoliente a diario (2–3 veces en brote).

¿Cómo diferenciar piel seca de brote atópico?

La piel seca tira sin rojez marcada; el brote añade rojez y picor evidente.

¿Se cura la dermatitis atópica?

Tiende a mejorar con la edad; el objetivo es controlar brotes y mantener la piel estable.

¿Cuándo usar protector solar y cuál elegir?

A partir de la edad recomendada por tu pediatra; alta tolerancia, sin perfume y apto para bebés. Te podría interesar conocer la gama de solares ideada para pieles sensibles atópicas e intolerantes al sol desde el nacimiento***.

*Fuentes: Watson 2011, Isaac 1998.
**Fuentes: Böhme 2003, Taïb 2008.
*** Bebés salidos de neonatología.

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