Elegir unas buenas gafas de sol no es solo una cuestión de comodidad o estética. Igual que protegemos la piel frente al daño solar, también es importante proteger los ojos con unas gafas adecuadas, especialmente en los meses de mayor exposición. Soy Javier Hurtado, especialista en Oftalmología Pediátrica y Estrabismo en @inacionalvision, y hoy me hace muchísima ilusión compartir esta guía en colaboración con Mustela, donde hemos trabajado las claves para elegir unas buenas gafas de sol.
Las gafas de sol pueden utilizarse a cualquier edad, siempre que estén adaptadas a cada persona (y valga la redundancia, a su edad). En el caso de los niños pequeños, esta protección es especialmente importante, ya que son más sensibles al daño solar, debido a que sus ojos tienen menos defensas frente a la radiación solar: el cristalino no es lo suficientemente denso como para filtrar la luz ultravioleta.
Por ello, para elegir bien, conviene fijarse en varios aspectos como el filtro UV400, marcado CE, categoría del filtro, calidad de la montura y tipo de lente.
Por qué es importante proteger los ojos del sol
La radiación solar no afecta solo a la piel. Los ojos también pueden sufrir los efectos de una exposición prolongada y repetida a la luz del sol, aunque muchas veces ese daño no se perciba de forma inmediata.
El problema del daño solar en los ojos es que suele aparecer a largo plazo. Por eso, aunque no sea habitual ver en un niño consecuencias graves derivadas de esa exposición acumulada, proteger los ojos de tu bebé del sol desde edades tempranas ayuda a cuidar su salud ocular futura.
Además, la protección ocular no debe limitarse únicamente a los días de verano con mucho sol. En días nublados también puede haber radiación ultravioleta, aunque la luz visible sea menor. Las nubes filtran parte de la radiación, pero no bloquean completamente la luz ultravioleta, por lo que unas gafas adecuadas siguen siendo recomendables incluso en días nublados.
Qué deben tener unas buenas gafas de sol: características principales
Para saber si unas gafas de sol son adecuadas, no basta con que sean oscuras o cómodas. Hay varios elementos técnicos que permiten diferenciar unas gafas seguras de unas gafas de baja calidad.
Filtro UV400 frente a la radiación ultravioleta
Una de las características más importantes de unas buenas gafas de sol es que tengan filtro UV400.
La luz visible que entra en nuestros ojos está compuesta por diferentes colores, desde el rojo hasta el violeta. Por debajo del violeta se encuentra la radiación ultravioleta, que tiene más energía y puede producir daño solar.
El filtro UV400 está diseñado para bloquear la radiación con longitudes de onda inferiores a 400 nanómetros. Por eso, al elegir unas gafas de sol, es importante comprobar que cuentan con esta protección.
Una lente puede ser muy oscura y, aun así, no proteger correctamente si no incorpora filtro ultravioleta. Por eso, el color o la oscuridad de la lente no son suficientes para valorar la seguridad de unas gafas de sol.
Marcado CE y referencia a la norma 12312
Otra señal importante de calidad es que las gafas tengan el marcado CE y la referencia a la norma 12312, información que puede aparecer en el etiquetado de las gafas.
Además, es importante que en el etiquetado aparezca el fabricante y el modelo.
Estos datos ayudan a comprobar que las gafas cumplen con requisitos de seguridad y que no se trata de un producto sin control. En protección ocular, comprar unas gafas de baja calidad puede suponer un riesgo innecesario.
Por eso, es recomendable adquirirlas en establecimientos especializados, como ópticas, farmacias o parafarmacias.
Categoría del filtro o la cantidad de luz
Además del filtro UV400, las gafas de sol se clasifican por la categoría del filtro, que indica la cantidad de luz visible que dejan pasar.
Las categorías van del 0 al 4. Una gafa de categoría 0 es muy clara y deja pasar más del 80 % de la luz, por lo que puede utilizarse en situaciones de baja luminosidad. En cambio, una gafa de categoría 4 deja pasar entre el 3 % y el 7 % de la luz, por lo que está pensada para condiciones de luminosidad extrema.
Esto significa que no todas las gafas sirven para todo. La categoría debe adaptarse a la actividad, pero siempre acompañada de una protección ultravioleta adecuada. La categoría filtra la cantidad de luz visible y el filtro UV400 protege frente a la radiación ultravioleta.
Montura que cubra bien y se adapte al uso
La montura también influye en la protección. Lo ideal es que las gafas cubran bien el ojo y, preferiblemente, también la zona lateral.
Una montura que se ajusta correctamente ayuda a reducir la entrada de luz por los laterales y mejora la comodidad durante el uso. Esto es especialmente importante en actividades al aire libre, en la playa, en la nieve o en lugares donde la luz se refleja con intensidad.
En niños, la montura debe adaptarse todavía más a sus características. Es recomendable que sea ligera, flexible, resistente y de plástico, para reducir el riesgo de rotura o daño. Los cristales orgánicos también pueden ser una buena opción porque son más finos, ligeros y seguros.
Además, las gafas deben ajustarse bien a la cara. En algunos casos, pueden incorporar una banda elástica detrás de la cabeza para mejorar la sujeción. Las varillas no deben apretar las orejas ni quedar demasiado por detrás de ellas.
Cristal polarizado
Las gafas polarizadas pueden ser útiles, pero es importante entender bien qué hacen y qué no hacen.
Una gafa polarizada es como una persiana veneciana. Son esas persianas con placas metálicas paralelas unidas por cuerditas y que, cuando giras un tubo que está en la zona donde normalmente está la cinta de la persiana, se inclinan hacia abajo (para que no entre luz) o hacia adelante (para que entre la luz).
La luz que entra a través de estas persianas solo puede hacerlo cuando entra en el mismo sentido de las placas de la persiana. Si la persiana está orientada hacia adelante, la luz que entra recta pasa (con toda su energía), pero no lo hace la luz que entra oblicua desde arriba o desde abajo.
Esto explica que la polarización por sí sola no garantice protección frente a la radiación ultravioleta, porque filtra la luz según su orientación, no según su longitud de onda.
Una lente polarizada reduce determinados reflejos y brillos, por ejemplo los que se producen en superficies como el agua, la carretera o la nieve. Sin embargo, la polarización no equivale a protección ultravioleta.

Graduación
Si la persona necesita gafas graduadas para ver bien, es importante que las gafas estén graduadas.
En mi caso, por ejemplo, tengo miopía y los ojos claros. Cuando era adolescente, usaba gafas de sol sin graduar, pero no me gustaba llevarlas porque no veía bien con ellas. Cuando me compré mis primeras gafas de sol graduadas pude comprobar la maravilla que era llevarlas porque veía bien y me protegían del sol. Ahora, las llevo siempre.
Cómo saber diferenciar entre unas gafas de mala calidad y unas buenas
Una de las ideas más importantes al elegir gafas de sol es que unas lentes oscuras no siempre significan mayor protección.
La pupila es el círculo negro por el que entra la luz en el ojo. Cuando hay mucha luz, se contrae para dejar pasar menos luz. Cuando hay poca luz, se dilata para permitir la entrada de más luz.
El problema aparece cuando se usan gafas oscuras sin filtro UV. Al reducir la luminosidad, la pupila se dilata, pero si la lente no bloquea la radiación ultravioleta, no ofrece la protección necesaria. Por eso, una gafa oscura de mala calidad puede dar una falsa sensación de seguridad y producir una visión deficiente o deformada.
Para diferenciar unas gafas buenas de unas gafas de mala calidad, conviene revisar varios puntos:
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Deben indicar filtro UV400.
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Deben tener marcado CE.
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Deben incluir referencia a la norma 12312.
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Deben indicar fabricante y modelo.
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Es recomendable comprarlas en establecimientos especializados (ópticas, farmacias y parafarmacias).
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Deben adaptarse al uso y a la actividad.
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Deben permitir una visión cómoda, sin deformaciones.
Problemas que puede causar la luz en los ojos
El daño solar en los ojos no siempre se nota de inmediato. En muchos casos, se acumula con el paso del tiempo, por eso es importante proteger la vista desde edades tempranas y no solo en momentos de exposición intensa.
Una exposición prolongada al sol sin la protección adecuada puede relacionarse con problemas oculares, especialmente a largo plazo, como cataratas, alteraciones en los tejidos oculares y pterigión:
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Las cataratas pueden afectar a la transparencia del cristalino y alterar la visión.

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La degeneración macular asociada a la edad, también conocida como DMAE, puede provocar pérdida de visión irreversible.

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El pterigión, por su parte, es un crecimiento de tejido desde la parte blanca del ojo hacia la córnea.

Aunque determinadas consecuencias de la exposición solar acumulada suelen manifestarse en edades posteriores, es importante proteger los ojos desde la infancia. Esto no significa que las enfermedades oculares no puedan aparecer en niños por otras causas.
Preguntas frecuentes sobre gafas de sol y protección ocular
¿Cómo hacer para que mi bebé o hijo use las gafas de sol?
Para que tu bebé o hijo se acostumbre a usar gafas de sol, lo mejor es introducirlas poco a poco y en momentos en los que esté descansado, tranquilo, jugando o de buen humor.
También ayuda mucho que vea a los adultos usarlas: si mamá, papá u otros referentes llevan gafas de sol, es más fácil que las perciba como algo normal y quiera imitarlos.
La clave está en convertirlas en parte de la rutina, igual que ocurre con la gorra, la crema solar o el calzado antes de salir. Es importante mantener una actitud firme, pero siempre desde el cariño y la paciencia. Puede que al principio se las quite varias veces, pero si somos constantes y lo asociamos a momentos positivos, poco a poco irá aceptándolas mejor.
Al final, las gafas de sol no son solo un complemento: ayudan a proteger sus ojos frente a la exposición solar.
¿A partir de qué edad se pueden usar gafas de sol?
Las gafas de sol pueden utilizarse desde edades tempranas, siempre que estén adaptadas a la edad y al tamaño de quien las lleva. En bebés y niños, deben ser ligeras, seguras, resistentes y ajustarse bien a la cara.
En Mustela, ofrecemos gafas de sol para bebés, niños y adultos con protección UV400, lentes polarizadas y filtros de categoría 3 para la mayoría de nuestros modelos.
¿Qué significa que unas gafas tengan filtro UV400?
Que unas gafas tengan filtro UV400 significa que están diseñadas para bloquear la radiación ultravioleta con longitudes de onda inferiores a 400 nanómetros.
Este punto es fundamental porque la radiación ultravioleta es la que puede producir daño solar en los ojos. Por eso, al elegir gafas de sol, el filtro UV400 es una de las características más importantes que conviene comprobar.
¿Qué categoría de filtro solar es mejor?
No hay una única categoría mejor para todos los usos. La categoría del filtro indica la cantidad de luz visible que atraviesa la gafa, y debe elegirse según la actividad.
Una categoría baja puede servir para situaciones de poca luminosidad. Una categoría alta es más adecuada para condiciones de mucha luz, como playa, nieve o montaña. En cualquier caso, la categoría debe ir acompañada de filtro UV400.
¿Las gafas polarizadas protegen de los rayos UV?
No necesariamente. Las gafas polarizadas reducen reflejos y brillos, pero la polarización por sí sola no garantiza protección frente a la radiación ultravioleta.
Para que unas gafas polarizadas sean adecuadas, también deben contar con filtro UV400. Por eso, antes de elegirlas, conviene comprobar que ofrecen protección ultravioleta y no solo confort visual frente a los reflejos.
¿Por qué no conviene usar gafas de sol de mala calidad?
Porque unas gafas oscuras sin filtro UV pueden dar una falsa sensación de protección. Al oscurecer la visión, la pupila se dilata y deja entrar más luz. Si la lente no filtra la radiación ultravioleta, no protege adecuadamente los ojos frente a esta exposición.
Por eso, es preferible no utilizar gafas de mala calidad. Lo recomendable es elegir gafas con filtro UV400, marcado CE y referencia a la norma aplicable, y comprarlas en establecimientos especializados. No conviene confiar únicamente en el aspecto de las gafas o en lo oscuras que sean sus lentes.