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La lactancia es un periodo en el que las madres nos preocupamos para que el bebé obtenga todos los nutrientes necesarios para su correcto crecimiento y desarrollo.

Es importante saber, en este sentido, que la composición de la leche materna no depende de forma directa de la alimentación de la madre durante el periodo de la lactancia; es decir que el estado nutricional de la madre lactante no va a influir en la cantidad ni la calidad de la leche. De hecho, si no fuera así, las mujeres que viven en condiciones de desnutrición no podrían amamantar a sus hijos de forma continuada, como habitualmente lo hacen, durante los primeros años.

¿En qué influye el hierro en la lactancia?

El hierro juega un papel importante durante el embarazo y la lactancia. A través de la leche materna, las mujeres transmiten al bebé los anticuerpos y nutrientes esenciales para su correcto desarrollo, entre ellos el hierro.

Este mineral tiene mucho que ver con la formación de la hemoglobina, proteína de importancia capital en los glóbulos rojos. Su función principal es la de llevar el oxígeno de los pulmones hasta las distintas partes del cuerpo. Si hay déficit de hierro, el cuerpo no fabrica hemoglobina y, por consiguiente, hay menor cantidad de glóbulos rojos que lleven el oxígeno hasta los órganos.

El hierro es responsable de otras funciones, como la formación de colágeno, refuerza el sistema inmune para una mayor resistencia a las enfermedades, interviene en el metabolismo energético y hormonal y es una parte de la mioglobina que aporta oxígeno a los músculos.

¿Cuánto hierro debe consumir un lactante?

Es necesario señalar que los requerimientos de hierro de los bebés durante la lactancia pueden variar según la edad, pero los bebés obtienen todo el hierro que necesitan a través de la madre durante el periodo de lactancia, así que no hay nada de qué preocuparse. Ahora bien, los bebés, aproximadamente a los 6 meses de edad, pueden comenzar a ingerir alimentos sólidos, como papillas que contienen hierro en su composición para ayudar a su desarrollo.

El lactante, desde que nace hasta los 4 meses de edad, necesita alrededor de 0.27 mg diarios de hierro. A partir de ahí y hasta los 6 meses necesitará más del doble, unos 0.78 mg, y después, de los 6 a los 12 meses de edad, pasará a necesitar unos 11 mg.

Con una alimentación sana y equilibrada, y consultando con profesionales médicos, tu bebé no tendrá ningún problema para crecer sano y fuerte.

¿Es necesario tomar hierro durante la lactancia?

La respuesta es sencilla: no, de forma general. Es cierto que durante la lactancia aumentan ligeramente los requerimientos de hierro, sin embargo no es necesario tomar suplementos si la madre lactante sigue una dieta equilibrada y saludable que le aporte los nutrientes necesarios. En Estados Unidos y Francia, por ejemplo, se suplementa a las mujeres lactantes con 30-60 mg diarios de hierro. Sin embargo, en España sólo se recomienda suplementarse bajo criterio médico, pues el riesgo de anemia parece ser menor. De hecho, los casos en los que podría ser necesario suplementar a la mujer que da el pecho serían:

  • Si existe desnutrición.
  • Si tiene anemia.
  • Si es adolescente.

Por tanto, de forma general, si la madre se alimenta de forma correcta, no se requieren suplementos, pues se pueden alcanzar los niveles necesarios a través de la dieta.

¿Cómo mejorar los niveles de hierro durante la lactancia?

Para asegurar un aporte adecuado de hierro a través de la dieta durante el periodo de lactancia materna, es importante cumplir los siguientes puntos:

  • Reducir el consumo en la misma ingesta de sustancias que dificultan la absorción de hierro: lácteos, fosfatos (ácido fítico de los cereales integrales; lecitina de la soja), taninos (café, té, vino tinto), oxalatos (verduras de hoja verde).
  • Aumentar el consumo de sustancias que facilitan la absorción de hierro junto con él: vitamina C (cítricos, pimiento, etc).
  • No tomar suplementos de fibra o alimentos ricos en salvado así como suplementos de calcio, puesto que dificultan su absorción.
  • Remojar, germinar o fermentar las legumbres y los cereales.
  • Evitar el consumo de alimentos superfluos (procesados y ultraprocesados).
  • Mantener una dieta saludable incluyendo alimentos de origen vegetal ricos en hierro: fruta, verdura, hortalizas, cereales integrales, legumbres, semillas y frutos secos.