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Una etapa fundamental en el desarrollo psíquico de tu bebé, conocida como «crisis de los 8 meses», «miedo al extraño» o «angustia de la separación». ¡Tu bebé solo está creciendo! Te damos algunos consejos para ayudarlo a transitar esta delicada etapa lo más tranquilamente posible.

Hacia su octavo mes, el carácter de tu bebé puede cambiar radicalmente de forme repentina: mientras que antes era sociable, sonreía todo el tiempo y aceptaba sin problemas pasar de brazo en brazo, ahora se muestra arisco, llora fácilmente en presencia de personas que no les son familiares y no soporta perderte de vista.

Estas modificaciones en su comportamiento son normales y no deben inquietarte: de hecho, reflejan una etapa fundamental en el desarrollo psíquico de tu bebé, conocida como «crisis de los 8 meses», «miedo al extraño» o «angustia de la separación». ¡Tu bebé solo está creciendo! Te damos algunos consejos para ayudarlo a transitar esta delicada etapa lo más tranquilamente posible.

¿Cómo reconocer la angustia de la separación?

  • Tu bebé se queja si no está en tus brazos: grita, llora o protesta cuando no lo tienes en tus brazos y mucho más si desapareces de su campo visual, aunque estés simplemente en la habitación de al lado.
  • Tu bebé ya no sonríe cuando se acerca una persona desconocida. Al contrario, presenta signos de inquietud o comienza a llorar. Su temor aumenta si esta persona le habla, quiere darle un beso o alzarlo en sus brazos.
  • Tu bebé no se siente cómodo en entornos que no conoce o que conoce poco. Puede tener miedo del baño, porque de pronto el agua le parece un entorno desconocido.
  • Resulta cada vez más difícil dormirlo y se despierta con más frecuencia por las noches. Tu hijo se despierta llorando y solo se calma en tus brazos.

¿Por qué se produce esta crisis?

  • Aunque sea dolorosa para él, la angustia de la separación refleja un normal desarrollo psíquico de tu bebé: está comprendiendo que su mamá y él son dos personas diferentes y que pueden estar separadas. Es un paso importante hacia la autonomía, pero esta toma de conciencia también representa una gran conmoción. Cuando te alejas, tu hijo tiene miedo de perderte para siempre porque no puede imaginarse que volverás: lo que no está en su campo visual simplemente no existe para él. Asimismo, no tiene noción del tiempo: una ausencia de pocos minutos puede parecerle toda una eternidad. El sentimiento de abandono que siente cuando te alejas puede ser muy intenso.
  • Esta «crisis» también es el signo de que tu hijo aprende a diferenciar entre las personas de su entorno próximo y las demás. Distingue el círculo familiar, íntimo y tranquilizador, del mundo exterior que representa una amenaza potencial.
  • La intensidad de la angustia de los 8 meses varía mucho de un niño a otro, y algunos bebés parecen no pasar por ella: siempre son sociables y continúan yendo de brazo en brazo sin problema. Si es el caso de tu bebé, no te preocupes. La crisis de los 8 meses no es una etapa obligatoria: cada bebé tiene su propio carácter y sigue su propia evolución. De esta forma, con frecuencia, los bebés acostumbrados a vivir en colectividad (por ejemplo, a ir a la guardería) atraviesan esta etapa con más facilidad.

¿Cómo ayudar a tu bebé?

  • Tranquilízalo todo lo que puedas, sin considerar sus llantos como «caprichos»: su angustia es real y necesita tu contacto para poder superarla. Tómalo entre tus brazos y hazle mimos siempre que puedas. Repítele que lo quieres y que siempre estarás con él. Cuando debes alejarte, explícale que esta separación es momentánea: «mamá se va, pero volverá pronto».
  • En presencia de personas poco conocidas, respeta los temores de tu hijo: acércate lentamente, preséntale a las personas que te rodean y dale tiempo para que pueda observarlas a su ritmo. Nunca dejes que un desconocido lo tome en brazos directamente.
  • Sin embargo, tampoco lo alejes del mundo: acostúmbralo a que conozca personas diferentes, pero siempre sintiéndose seguro entre tus brazos.
  • Si debes ausentarte, deja a tu hijo con una persona con quien se sienta en confianza: el papá puede desempeñar una función fundamental en esta difícil etapa.
  • Si tu bebé no tiene un objeto "fetiche", puedes regalarle uno: una prenda tuya, un peluche o un pañuelo impregnado con tu olor podrán permitirle soportar más fácilmente el hecho de estar lejos de ti. Este objeto transicional puede ser muy importante para tu hijo: no lo pierdas.
  • Juega al «Cu-cú ¿dónde estoy?», tápate la cara con las manos, o escóndete detrás de un pañuelo o detrás de la puerta y vuelve a aparecer de repente. La mayoría de los bebés adoran este juego y les permite ir aceptando la idea de tu ausencia y entender que cuando os separáis luego vuelves otra vez.
  • Nunca te alejes de tu bebé sin decirle que te vas y que volverás pronto. Por ejemplo, si debes dejarlo en la guardería o con una niñera, no te escabullas de puntillas: explícale que volverás a buscarlo al final del día.
  • A ser posible, evita cambiar de guardería o de cuidadora en este período: no es el momento ideal para comenzar en una nueva guardería ni para conocer a una nueva niñera.
  • Evita también las ausencias prolongadas: debes tener unos meses de paciencia antes de programar unas vacaciones sin tu bebé.
  • En todos los casos, la angustia de la separación es una etapa transitoria: en unas semanas, tu pequeño construirá su propia identidad y aceptará que puede existir sin ti. Ten paciencia: en unos meses volverá a sonreír a todo el mundo y soportará tus ausencias con más tranquilidad.