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Entre el nacimiento y los dos años, el bebé se desarrollará a una velocidad increíble y cada progreso que haga te dejará fascinada. Descubre con nosotros las grandes etapas de su desarrollo y cómo interactuar con él. La aparición de los primeros dientes del bebé suele ser un momento emotivo para los padres, pero no siempre es fácil para el niño. Dolor, salivación abundante, mejillas enrojecidas... el proceso de dentición infantil va acompañado de una multitud de pequeños malestares que pueden resultar incómodos para tu bebé.

 

Dentición infantil: La salida de los primeros dientes

El momento de la aparición de los dientes varía mucho de un bebé a otro. El primer diente suele salir antes de los 6 meses. No obstante, puede aparecer a partir de los 4 meses de edad en algunos bebés (o incluso al nacer en casos excepcionales). A la inversa, un bebé de 12 meses puede no tener todavía ningún diente, lo cual no es ningún signo de un mal desarrollo si no hay otras anomalías asociadas.

Así que ten paciencia... Cuando tu bebé empiece a morder con fuerza sus juguetes, a chuparse los dedos sin cesar y a babear profusamente, lo más probable es que su primer diente esté a punto de salir. Es entonces cuando empieza la llamada dentición infantil.

Los dientes suelen aparecer casi siempre en el mismo orden en todos los bebés.

La mayoría de las veces, salen de la siguiente manera:

Entre 6 y 10 meses: los incisivos centrales inferiores.
Entre 8 y 12 meses: los incisivos centrales superiores.
Entre 9 y 16 meses: los incisivos laterales superiores e inferiores.
Entre 13 y 24 meses: los primeros premolares.
Entre 16 y 23 meses: los caninos.
Entre 23 y 33 meses: los segundos premolares.

Por lo tanto, entre los dos años y medio y los tres años de edad, los 20 dientes de leche de tu niño deberían haber salido. Entonces estará tranquilo hasta que tenga unos 6 años, cuando sus lindas perlitas de bebé comenzarán a caerse para hacer hueco a sus dientes permanentes.

Los principales signos del proceso de dentición

Los signos del proceso de dentición varían de un niño a otro. La perforación de un diente va precedida de una inflamación más o menos dolorosa de las encías. El dolor se debe al movimiento de los dientes en la mandíbula, o su paso a través de la encía.

El proceso de dentición también puede ir acompañada de toda una serie de problemas menores que no son graves, pero que pueden resultar incómodos para tu bebé:

Encías inflamadas, rojas y sensibles.
Hipersalivación. Este aumento de la salivación protege las encías durante el proceso.
Una mejilla (o ambas) roja y caliente
Un estado de ánimo malhumorado: tu bebé puede estar más irritable que de costumbre y llorar más fácilmente
Irritación alrededor de la boca
Fiebre leve (menos de 38º)
Alteración del sueño
Pérdida temporal del apetito

No obstante, no hay que echar la culpa de todo a la dentición: si están realmente relacionados con la salida de un diente, todos estos síntomas deberían desaparecer con rapidez.

Una fiebre superior a 38 °C, un dolor que parece demasiado intenso, diarrea, vómitos o una tez grisácea no deben atribuirse a los dientes: si tienes dudas, consulta a tu médico.

Pequeños gestos simples para aliviar el dolor de dientes del bebé

Reconfórtalo y abrázalo. Acuérdate de masajear todo su cuerpo. Esto le aliviará, ya que tus caricias le harán olvidar su dolor de dientes o encías.
Limpia suavemente y con regularidad su cara con un paño limpio. Esto ayudará a prevenir la irritación de la saliva.
Ofrécele un anillo de dentición limpio y sin líquido que pueda morder a su antojo. Algunos pueden enfriarse previamente (pero no congelarse), ya que el frío es interesante por su efecto ligeramente anestésico.
Masajea suavemente las encías con un dedo bien limpio o con un paño limpio y húmedo.
Dale platos fríos adaptados a su edad (papillas, yogures, etc.)

Y cosas a evitar durante el proceso de dentición

No apliques productos anestesiantes en sus encías, ya que son peligrosos. El bebé puede ingerirlos, reduciendo el reflejo de deglución que le permite tragar.
No le des verduras o frutas crudas para que las muerda, ya que podrían atascarse en su garganta.
Evita el uso de un collar de dentición (como un collar de ámbar).
No se recomiendan las galletas de dentición, ya que no son calmantes y contienen azúcar que puede provocar caries.
Por último, olvida los «trucos de la abuela»: nunca perfores las encías de tu bebé para ayudar a que salga el diente. No la frotes con alcohol o azúcar para ayudar a que se perfore.

¿Cuándo consultar al médico por el dolor de dientes o encías del bebé?

Si el dolor de dientes o encías es demasiado intenso, si la temperatura de tu bebé es superior a 38,5 °C, si tu bebé tiene otros síntomas o no parece encontrarse en su estado habitual, entonces se aconseja encarecidamente consultar al médico.

Este te podrá recetar un bálsamo calmante que puedes utilizar para masajear las encías de tu bebé, o un preparado homeopático.