Cada bebé tiene su propio “carácter” de pelo: algunos nacen con el pelo fino y delicado y otros con rizos que se forman solos. La buena noticia es que con una buena rutina, productos de alta tolerancia y un par de trucos, puedes limpiar sin resecar, desenredar sin tirones y, en caso de que aparezca la famosa costra láctea, desaparezca. Aquí te contamos qué hacer según el tipo de cabello, recomendaciones de productos capilares de Mustela y artículos con los que podrás resolver todas tus dudas.
¿Cómo es el cabello del bebé y por qué necesita cuidados específicos?
Al igual que su piel, el cabello del bebé también es especialmente sensible. Durante los primeros años, su cuero cabelludo produce menos sebo y la fibra capilar es más delicada. Por eso es normal que el pelo se enrede fácilmente y pierda la hidratación con pequeños gestos de fricción, como con la toalla, uso de gorros o el calor. Cuidarlo no tiene por qué ser complicado: un lavado suave, la cantidad justa de acondicionador y peinar siempre con el cabello húmedo.
Una rutina sencilla empieza con una gama pensada para el cabello infantil: cuidado capilar infantil de Mustela.
Pelo fino: rutina ligera que no apelmaza
Cuando el cabello del bebé es fino, el objetivo es claro: mantenerlo limpio y con movimiento, sin dejar residuos ni sensación pesada. Con pequeños gestos y productos adecuados, para mantener su pelo suave y facilitar el peinado.
Lavado (y su espaciado)
Solo necesitas hacerte con un champú suave para cabello fino o delicado. La recomendación es realizar 2 a 4 lavados por semana, aunque es recomendable ajustarlo a vuestras rutinas o la actividad: sudor, el calor o guardería.
Durante el lavado, masajea suavemente con las yemas de los dedos, aclara bien y evita el agua muy caliente.
Acondicionador o agua para peinar
En el pelo fino, menos es más. Podrías ampliar la rutina con una pequeña cantidad de acondicionador en las puntas para evitar nudos sin apelmazar. Solo tienes que repartir con los dedos y aclarar. También puedes apostar por un agua para peinar para facilitar el cepillado y dar brillo al cabello.
Elige siempre fórmulas ligeras, diseñadas para bebés y niños, que faciliten el desenredado sin tirones.
Peinado y accesorios seguros
Peina siempre el cabello en húmedo con peine de púas anchas y movimientos suaves. Para recogerlo, opta por gomas sin piezas metálicas y que no apliquen mucha tensión.

Pelo largo, ondulado o rizado: hidratar, nutrir y definir
Los rizos del bebé piden un extra de atención y más mimos. Solo necesita un extra de hidratación y nutrición, acompañado de menor fricción. Menos prisas, más suavidad: así los rizos se forman bonitos y naturales.
Técnica en húmedo + peine ancho
Los imprescindibles para esta rutina son: champú y acondicionador nutritivos.
Primero aplica del champú y una vez aclarado, aplica el acondicionador en medios y puntas. Desenreda primero con los dedos y termina con peine ancho. Antes de aclarar por completo, aprieta suavemente el cabello de abajo hacia arriba con las manos para ayudar a definir el rizo.
Si quieres profundizar en técnicas y trucos específicos, aquí tienes la guía completa: cuidado del pelo rizado del bebé.

Anti-frizz día siguiente
A la mañana siguiente, si algún rizo se ha “abierto”, basta con humedecer ligeramente con agua y volver a dar forma al rizo con las palmas, “estrujándolo”. Para nudos puntuales, una microgota de acondicionador diluida en agua es un gran aliado para suavizar sin apelmazamiento.
Costra láctea: señales y cómo adaptar la rutina capilar
Algo muy habitual en recién nacidos es la costra láctea. Suele aparecer como placas amarillentas adheridas al cuero cabelludo. Es benigna y en la mayoría de casos desaparece con el tiempo. Lo importante es adaptar la rutina capilar, pero antes repasa lo esencial: Qué es la costra láctea y cómo afecta a mi bebé.
Rutina sencilla para la costra láctea
- Los expertos recomiendan seguir una rutina sencilla y constante para ayudar a eliminar la costra láctea poco a poco, siempre con mucha suavidad.
- Masajea delicadamente el cuero cabelludo de tu bebé con las yemas de los dedos o con un cepillo de cerdas blandas. Este gesto ayuda a reblandecer y desprender las escamas, sin irritar la piel. Previamente usa un cuidado para la costra láctea para ablandarla.
- Lava su cabello hasta una vez al día, si es necesario, usando un champú para recién nacido. Asegúrate de aclarar muy bien para que no queden restos de producto.
- Después del lavado, cepilla con cuidado el cuero cabelludo con un cepillo suave o sécalo a toques con una toalla, sin frotar, para ayudar a retirar las escamas que ya están sueltas.
Qué observar + cuándo consultar
Observa si las placas se extienden, si hay rojez intensa o mal olor. Consulta con un profesional si aparece exudado, picor fuerte o empeoran los síntomas. Y recuerda: nunca rascar ni desprender en seco.
Si el pelo es fino vs. si es rizado
Pelo fino: masaje muy suave con champú, aclarado generoso y secado sin frotar. Acondicionador solo si hay nudos y solo en puntas.
Pelo rizado: mínima fricción. Usa acondicionador con o sin aclarado y peina en húmedo, define con las manos y evita levantar placas al pasar el peine.
Desenredado universal sin tirones
Funciona para todos los tipos de cabello: empieza siempre por las puntas, sigue en el resto de la melena (medios) y termina en raíces. Siempre en húmedo, con peine de púas anchas y una toalla de algodón o microfibra a toques (sin arrastrar). Si hay muchos nudos, vuelve a una secuencia lavado + acondicionador y paciencia: el objetivo es bienestar, no peinado perfecto.
Errores a evitar + señales para ajustar la rutina
Evita productos de adulto, perfumes intensos y calor directo. Si notas el cabello apelmazado o con residuos en el cuero cabelludo, usa menos cantidad y aclara más. ¿Se enreda cada noche? Una trenza floja o una coleta baja para dormir puede ayudar. También conviene revisar la funda de la almohada: mejor algodón suave.