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En caso de dermatitis atópica es esencial la aplicación diaria de cuidados emolientes. Te contamos cómo aplicar la crema emoliente a tu bebé para aliviar su piel atópica y al mismo tiempo crear una rutina que contribuirá a nutrir el vínculo entre los dos.

¿Tu bebé tiene la piel atópica pero no sabes cómo usar la crema emoliente? Te aportamos algunos tips fáciles de aplicar para aprovechar al máximo los beneficios de esta rutina de cuidado: ¡un remedio eficaz para la piel y momentos de ternura compartidos!

Cómo aplicar una crema emoliente 

Para favorecer su absorción, aplica la crema emoliente realizando un masaje con movimientos largos ascendentes, en dirección al corazón. Empieza el masaje por los tobillos ascendiendo hasta la parte superior de los muslos. Después pasa a los brazos, empezando también por las muñecas en dirección hacia los hombros. 

Todas las partes del cuerpo, tanto delante como por la espalda, deben quedar cubiertas con una buena capa de crema. No des tregua al eccema, no dejes ni un centímetro de piel sin cubrir, ¡ni siquiera detrás de las rodillas!

Realiza también un masaje en la cara del bebé, en este caso siguiendo otro patrón de masaje. Empieza el masaje desde la parte central de la frente hacia las sienes y, desde ahí, sigue hacia la zona debajo de los ojos y sube hacia el puente de la nariz. Para acabar, realiza un masaje desde las aletas de la nariz hacia las mejillas para terminar descendiendo hacia la barbilla.

Cuanto más agradable resulte este momento para tu bebé, más fácil será repetirlo a diario y establecer una rutina a largo plazo, lo cual es esencial para espaciar los brotes de eccema. Y, por supuesto, añade a esta rutina un montón de abrazos, besos y palabras dulces para convertirla en un momento relajante muy especial.

Consejos para crear un momento relajante para tu bebé

¿Cuál es el mejor momento para aplicar la crema emoliente?

Te recomendamos establecer una rutina de masaje una o dos veces al día: por la noche después del baño o la ducha, por la mañana antes de vestirlo o, mejor aún, por la mañana y por la noche.

Tanto si tu bebé está en un periodo de brote con eccema como si se encuentra en fase de remisión, puedes repetir la rutina diaria con el cuidado emoliente tantas veces como consideres necesario. Seguramente verás que necesitas aplicar el emoliente después del paseo cuando hacer frío o viento, por ejemplo, ya que puede resecar la piel del bebé. O también si el bebé se despierta por la noche: darle un masaje con crema emoliente lo reconfortará enseguida.

En caso de brote, es importante tener en cuenta que debes evitar aplicar el emoliente sobre las placas de eccema exudativas. En las placas de eccema deberás aplicar el tratamiento prescito por el médico.

Cosas a tener en cuenta antes de aplicar una crema emoliente en una piel atópica

Antes de aplicar el emoliente en la piel frágil de tu bebé, acuérdate de:

  • Lavarte bien las manos.
  • Comprobar que tienes las uñas bastante cortas para no arañar sin querer la piel de tu bebé. (Asegúrate también que tu bebé tiene las uñas cortas, cuanto más largas las tenga, más posibilidades hay de que empeore por el rascado).
  • Quitarte anillos, pulseras, etc. ya que podrías hacerle daño sin querer.
Y un último truco, calienta la crema en las manos antes de aplicarla sobre la piel de tu bebé, así le resultará más agradable. 
    ¡Ya está! ¡Todo listo! Ahora te toca a ti ponerlo en práctica.