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¿Acabas de dar a luz y tu vida no es exactamente como la esperabas? Centrémonos en 5 tabús sobre el posparto que te ayudarán a encontrar tu posición.

1. Desarrollar un vínculo afectivo con el bebé no siempre es innato.

¡Tu bebé ha llegado y se supone que debes ser la persona más feliz del mundo! Oficialmente es cierto, pero extraoficialmente puede que te sientas perdida y creas que no es normal o es incluso vergonzoso decirlo en voz alta. A veces la oleada de amor incondicional por tu bebé puede tardar un poco en llegar. ¿Es eso un problema? ¡Por supuesto que no! Eso no significa que no sientas suficiente amor por tu bebé, simplemente tienes que encontrar tu rumbo y necesitas tiempo para asimilar que tu embarazo ha terminado y tu bebé ha nacido.

Por otro lado, este asunto puede convertirse en un problema si te lo guardas para ti por miedo a lo que piensen otras personas. Si no te atreves a hablar de ello con tus seres queridos, recurre a una comadrona o grupos de mamás que se crearon para ayudar a las madres a hablar entre ellas sobre la maternidad y acabar con el aislamiento de las mamás jóvenes.

2. El malestar físico es parte del posparto

El malestar físico incluye loquios (sangrado después del parto), que duran de 7 días a 6 semanas, entuertos (contracciones del útero), que son más comunes en mujeres multíparas, cicatrización de la cesárea, episiotomía o desgarro, inflamación de los senos durante la lactancia, incontinencia urinaria, rehabilitación del perineo… No me extraña que se hable tan poco sobre estos inconvenientes tras el parto. ¡Y eso no es todo! Después de haber concebido un bebé durante 9 meses (o varios) y haberlo parido, tu cuerpo necesita tiempo para recuperarse. Esta recuperación se produce por medio de varios fenómenos que pueden resultar incómodos o incluso dolorosos. Recuerda que cada mujer experimentará uno o más inconvenientes con intensidades diferentes, y hablar de ello (con los seres queridos, los amigos o una comadrona) es fundamental. Compartirlo hará que no te encuentres sola con preguntas sin respuesta y dudas, preguntándote si el coágulo que has visto en tu ropa interior es normal durante el sangrado posparto, o dudando sobre qué hacer con esa cicatriz que todavía duele o con las machas rojas de tu pecho.

3. La llegada del bebé puede afectar a tu pareja

¿Sientes que tú y tu pareja estáis en dos mundos diferentes? ¿Discutís por cualquier cosa? ¿Estás poniendo en duda tu relación? ¿Te ocurre todo eso y el bebé aún no ha cumplido un año? Esta situación tiene un nombre: crisis de pareja por el nacimiento del bebé. Cuando un niño llega al mundo, las parejas viven un tsunami real. Cansancio, ritmo frenético, todas esas dudas, tu posible idealización de la vida familiar, disminución de la libido, adiós al tiempo para los dos solos... La dinámica de tu pareja se pone totalmente patas arriba. Sin daros cuenta, la inestabilidad del principio puede volverse repetitiva y más difícil de superar. Si bien no existe una solución milagrosa, la comunicación puede servir para que se te escuche y también para entender mejor cómo se siente tu pareja. El diálogo es fundamental. Lo malo es que con la falta de sueño y las tensiones con la pareja, a veces resulta difícil encontrar la energía y el tiempo necesarios para arreglar las cosas. Si sientes que cada vez es más difícil (r)establecer el diálogo, considera la posibilidad de acudir a un profesional en busca de ayuda.

4. Tu barriga se vuelve flácida y vacía

Aunque ahora las mujeres están empezando a hablar más del tema y a mostrar más su cuerpo tras el parto (sobre todo en las redes sociales), los cambios físicos de una mujer durante el posparto siguen siendo un tabú real. En nuestra entrevista, Eve Simonet nos contó que uno de los motivos de este tabú es "que realmente no queremos ver un cuerpo en recuperación, flácido, vacío y fofo. Adoramos el cuerpo embarazado de las mujeres, pero no queremos ver qué apariencia tiene después. Eso es así porque nuestra sociedad es muy exigente con las mujeres y la apariencia de su cuerpo". De la misma manera, a veces a una mujer le cuesta tocarse la barriga flácida y vacía o mirarse al espejo. Las mujeres se presionan mucho a sí mismas para perder peso (y tienen la idea equivocada de que la mayoría del peso desaparecerá durante el parto). Este problema con el peso también tiene un papel importante en el bienestar de una madre y puede contribuir a crear malestar posparto.

5. Empieza la carga mental

Cocinar, hacer la colada, ocuparse de las tareas domésticas, hacer la compra, hacer trámites, etc. Todo esto hay que hacerlo por muy poco que hayas dormido por la noche, por mucha atención que requiera tu bebé y aunque no tengas tiempo para ti. Ahí es cuando descubres la "carga mental" a la que tienes que hacer frente. Puede ser una experiencia muy dura después de haber sido el centro de atención cuando estabas embarazada y de que todo el mundo cuidara de ti. Ahora que tu bebé ha llegado, se espera que te recuperes en unos pocos días, que estés disponible para todo y que vuelvas al trabajo como si nada hubiera pasado. Este es el discurso oficial que nos lleva a querer hacer siempre más cosas y mejor, con el riesgo de que nos olvidemos de nosotras mismas y colapsemos (el famoso "agotamiento de los padres"). Este consejo te ayudará en este período difícil: pide ayuda y delega todas las tareas que puedas, sobre todo después de dar a la luz. Delegar te ayudará a gestionar este nuevo ritmo. Para entender mejor este periodo especial, consulta nuestro artículo sobre el posparto aquí.