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Las heridas leves forman parte de la vida de los bebés y los niños... Y de los padres. Otro chichón, un moratón, una pequeña llaga... Quizás esa es la razón por la que los padres son como una especie de «radar de heridas» cuando ven a sus hijos jugar. Es como un sentido agudo de predicción. ¡Agudo pero no infalible! Así pues, para las heridas imprevistas, necesitas algo práctico para aliviar al pequeño (y a ti) al instante. ¡Especialmente en vacaciones!

Si tu hijo tiene un moratón…

En verano es fácil que tus niños jueguen y tengan moratones de jugar en el parque o a la pelota.

¡Ay! Un moratón (¡otro más!). Además de un fuerte abrazo (para las mamás negociadoras) y un beso mágico, ya sabes que nada calma mejor un moratón que la crema de árnica: es EL remedio para calmar el dolor, descongestionar y reducir la hemorragia subcutánea, etc. ¿A partir de qué edad? Desde el nacimiento (como este gel), pero asegúrate de comprobarlo en las recomendaciones de uso antes de aplicarlo.

Si tu bebé se da un golpe…

Es fácil que tu bebé o hijo se de un golpe disfrutando de las vacaciones ¡Lo mismo que para los moratones! Lleva una crema o gel refrescante (muy útil en verano) en la maleta de viaje del niño, ¡Es muy práctico!

Si tu niño se da un golpe en la cabeza

Como probablemente sabrás, si tu bebé se da un golpe de cabeza debe tratarse según el caso. Antes de empezar a preocuparte (eso forma parte, sin duda, de la montaña rusa emocional de los padres), hay que fijarse en unas cuantas señales para evaluar la gravedad de la caída (sobre todo si no la has presenciado). Si tienes dudas, confía en tu instinto y no dudes en visitar a un doctor.

«Con el tiempo (y después de haber tenido varios hijos), he aprendido a no alarmarme cuando uno de mis hijos intenta hacer otra «escena de riesgo». ¿En qué me fijo primero? Si mi hijo llora inmediatamente (el 90 % de las veces), es muy probable que se trate más de miedo que de una lesión, afortunadamente».

Séb, padre de un niño de 2 años

A tu hijo se le mete una astilla

Realmente, clavarse una astilla es algo que sucede muy fácilmente si el bebé comienza a gatear por el suelo o si juega con madera, ya sea en vacaciones o cualquier otro día del año. Si pasa, lava la zona con agua y jabón, sécala y desinféctala. Luego coge unas pinzas desinfectadas y tus mejores gafas bifocales, quita la astilla y desinfecta la zona una vez más. Bueno, eso es la teoría, porque en la práctica una astilla no es siempre tan fácil de quitar, sobre todo si tienes que evitar que se rompa (¡después de esto estarás listo para participar en cualquier programa de aventuras!) . Y si te cuesta mucho quitarla, algunas farmacias venden pinzas especiales con una pequeña lupa.

Niña que se ha metido una astilla en el dedo jugando en el parque

Tu bebé tiene el culete rojo

Tanto si es tu bebé (su piel es muy sensible durante los primeros meses) como tu hijo pequeño quien tiene el culito rojo debido al calor, la arena, el cloro y al sudor de vacaciones, puedes calmar la irritación con un spray reparador especial para la piel irritada. Suele tener un efecto calmante inmediato en la piel... ¡y en tus oídos!

La piel de tu hijo tiene una quemadura solar

Todos sabemos que cuando vemos a nuestro hijo con una quemadura solar nos sentimos muy culpables. En verano, cuando vas de viaje a la playa o la montaña es fácil que la piel se queme en un descuido. A pesar del esfuerzo y de la atención que dedicas, si tiene una quemadura, lo más importante es que no te culpes excesivamente, sino que evalúes la situación. Si tiene la piel roja, pero no tiene ampollas, fiebre, escalofríos o vómitos, probablemente puedas aliviar la quemadura tú misma. Si no, es mejor que acudas a un doctor para que reciba el tratamiento adecuado.