Por qué se debe evitar en el embarazo avanzado el decúbito supino

Si estás hacia el final del segundo trimestre el aumento de tamaño del útero, el de tu bebé, la placenta y el líquido amniótico suman ya un peso suficiente como para producir compresión sobre la vena cava inferior.

Si estás hacia el final del segundo trimestre el aumento de tamaño del útero, el de tu bebé, la placenta y el líquido amniótico suman ya un peso suficiente como para producir compresión sobre la vena cava inferior, el gran tronco por el que la sangre retorna al corazón, sale después hacia los pulmones y vuelve a él oxigenada para distribuirse a través de la arteria aorta y sus ramificaciones por todo el organismo.

La compresión de la vena cava y, de las venas de la pelvis, provocan una tendencia al estancamiento de la circulación sanguínea de retorno y pueden aparecer varices en las piernas y/o en la vulva, además de retención de líquidos y la consiguiente hinchazón (edemas).  Casi todas las embarazadas saben que, para prevenir su aparición, o mitigar sus efectos, no deben permanecer mucho tiempo de pie, ni sentadas, y que les conviene caminar y adoptar posturas con las piernas elevadas, por encima del nivel del corazón.

Pero parece que muchas no saben qué puede producir esa compresión sobre la vena cava en posición de decúbito supino prolongado (boca arriba). Precisamente escribo sobre ello a sugerencia de varias embarazadas, que fueron coincidiendo en la sala de monitores y se mostraron como aplicadas oyentes mientras daba clases de prácticas a mis alumnas. Algunas ni siquiera conocían la recomendación de no permanecer mucho tiempo tumbadas de espaldas y otras no sabían por qué se recomendaba.

Imagina la vena cava como una manguera elástica conectada a un grifo. Si le ponemos un peso encima disminuirá la sección del tubo y la cantidad de agua que llega a la boquilla. Del mismo modo, si estás tumbada boca arriba, se comprime la vena cava, se reduce el volumen de sangre que llega al corazón y, al ser un circuito cerrado, la que sale hacia las arterias. Si permaneces mucho rato en esta posición este efecto se va repitiendo, el grado de insuficiencia circulatoria aumenta, la tensión arterial desciende y puede producirse un Síndrome de Hipotensión Supina (SHS).

En ese caso puedes notar primero que tus pulsaciones aumentan (taquicardia compensatoria) y después nauseas, sudoración fría y sensación de mareo. La forma de evitarlo y, de tratarlo si sucede, es tan simple como corregir la postura que lo origina y adoptar la de decúbito lateral izquierdo (tumbada de costado hacia la izquierda).

Aunque la incidencia del SHS es baja (por mecanismos compensatorios del organismo) procura dormir y reposar preferentemente sobre el lado izquierdo (la vena cava se encuentra ligeramente desplazada a la derecha de la columna vertebral). Puedes hacerlo sobre el derecho si estás más cómoda (aunque la compresión se reduce algo menos). Pero evita el decúbito supino, aún en el caso de que no te produzca ningún síntoma. Tu circulación fluirá mejor, reducirás el estancamiento venoso y tu bebé estará mejor oxigenado. La aorta abdominal y las arterias iliacas también pueden comprimirse estando boca arriba.

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