Me van a provocar el parto ¿Qué puedo esperar y cómo debo afrontarlo?Junio 2013

Elisa Ramos - Matrona

Una inducción de parto puede indicarse por varios motivos. Pero la decisión nunca debe tomarse por razones de conveniencia, sino por criterios estrictamente clínicos. Su objetivo es preservar la salud del binomio madre-feto, para evitar riesgos que puedan incidir negativamente en la mamá, el bebé, o los dos.

 

Si estás en una situación que precisa una inducción es importante que la afrontes con tranquilidad. No pienses que implica necesariamente un trabajo de parto más largo, difícil y doloroso que el de un parto no inducido. La cuestión principal es lograr que comience. Una vez iniciado puede evolucionar de la misma manera que cualquier otro.

 

No hagas caso de la idea popular de que cuando se rompe la bolsa prematuramente  tendrás un “parto seco” y que por esa razón dolerá y durará más. El “parto seco” no existe. Seguirá habiendo líquido amniótico y, dependiendo de lo encajado que esté tu bebé, puedes notar que sigue fluyendo hasta el final. Respecto al dolor, puede depender de si finalmente se desencadena espontáneamente gracias a la oxitocina endógena (la tuya), de que sea necesario administrar oxitocina sintética y de tu umbral de dolor.  En cuanto a la duración, la falsa creencia suele provenir de contar las horas desde que se rompió la bolsa y no desde el momento en el que el verdadero trabajo de parto se inició.

 

Ocurre lo mismo cuando se trata de una inducción por otra causa. Pueden transcurrir desde pocas a bastantes horas hasta que el trabajo de parto comience y no deben contarse como “estar de parto”.  Que suelen contarse así se refleja en los comentarios de mujeres que afirman que su parto duró un día completo o, incluso, varios días. Eso es prácticamente imposible. Hay límites temporales para recurrir a una cesárea cuando una inducción fracasa o un trabajo de parto no evoluciona favorablemente.

 

Debes saber que si aún no hay cambios en tu cuello uterino, o son todavía muy leves, puede ser necesario un paso previo a la inducción. Se trata de madurarlo mediante la aplicación vaginal de prostaglandinas, para que después pueda responder bien a la oxitocina.  Con un cuello inmaduro hay más  probabilidades de que la inducción oxitócica fracase.

 

La respuesta a las prostaglandinas es variable. Algunas mujeres pueden pasar de la pre-inducción al desencadenamiento del parto o a la inducción oxitócica en el mismo día y en pocas horas. Otras, sin embargo, pueden precisar de una nueva administración de prostaglandinas al día siguiente y, en algunos casos, tampoco se consigue el objetivo de madurar el cuello uterino (quizá de ahí la expresión “Estuve tres días de parto”). La cuestión principal es que debes afrontar la inducción con paciencia y tranquilidad. Procura relajarte y reservar toda tu energía, física y mental, para cuando verdaderamente estés de parto. ¡No dejes que la preocupación y los nervios te hagan malgastarla antes de tiempo!

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