La llegada de un nuevo bebé: consejos para canalizar los celosOctubre 2013

Elisa Ramos - Matrona

Seguramente vuestro pequeño/a se sentirá muy contento al ver por primera vez a su nuevo hermanito/a. Pero probablemente todavía no entienda que tendrá que compartir vuestras atenciones con ese bebé y seguramente, antes o después, presente comportamientos sugerentes del síndrome del príncipe destronado. Es decir, que tenga cierta dosis de celos del nuevo bebé como proceso normal de adaptación a la nueva situación familiar. Es bastante habitual y lógico. Lo importante es seguir unas pautas adecuadas para ayudarle a  adaptarse.

 

Es aconsejable prepararle desde el embarazo, tratando de transmitirle que va a seguir teniendo todo vuestro cariño, aunque el bebé que llegará también os necesitará porque será muy pequeñito y no sabrá hacer nada sólo. Podéis explicárselo enseñándole fotos de cómo le cuidabais cuando era un bebé. Si se las mostráis en comparación con otras actuales  podéis hacerle ver que, como ahora se ha hecho grande, hay muchas cosas que ya no le sirven y podrá prestárselas al hermanito/a. Seguramente le gustará ver y tocar el ajuar que preparáis y podéis aprovechar para darle la oportunidad de que decida sobre algunas cosas. Puede ser que le cueste prestar algún objeto o juguete concreto y sea mejor pedirle su opinión.

 

Si la llegada del nuevo bebé implica la necesidad de que tenga que ceder su cuna al recién nacido  es aconsejable hacerlo en fechas alejadas del parto.  Respetad un amplio margen, tanto si lo hacéis antes como si lo dejáis para después, para que tenga tiempo de adaptarse y no se sienta desplazado. Este consejo es aplicable a otros cambios como la retirada de pañales, dejar el chupete, un traslado a otro domicilio, o cualquier otra novedad en su vida que pueda producirle cierto grado de estrés. Procurad que, en la medida de lo posible, circunstancias de este tipo no coincidan en fechas relativamente próximas al nacimiento del nuevo bebé.

 

Deberíais explicarle bien el plan que tengáis previsto antes de que se presente el parto.  Por ejemplo, quién le cuidará mientras papá acompaña a mamá para recibir al bebé y  que mamá se quedará un tiempo en el hospital pero podrá estar algunos ratos allí con ella y con el bebé. Si vuestra elección fuera parir en casa hablad previamente con el equipo que vaya a prestaros asistencia para poneros de acuerdo sobre los detalles al respecto en el momento del parto.

 

Cuando lo vea por primera vez  dejadle que lo acaricie  y vigilad que la atención y los comentarios de otras visitas no se centren exclusivamente en el recién nacido. Procurad, por el contrario, que como hermano/a mayor reciba felicitaciones  por el acontecimiento  (expresiones verbales o incluso algún pequeño presente que acompañe al regalo destinado al bebé) y estímulos positivos que le hagan sentirse partícipe desde el primer momento. Por ejemplo, lo bien que os ayudará a cuidarlo, encargarle que colabore en algo para cuidar a mamá y al bebé o para preparar su vuelta a casa,  dejarle abrir algunos de sus regalos porque es muy pequeño, no puede hacerlo y tiene que ayudarle…

 

Es muy importante que, a pesar de que el nuevo bebé requiera gran parte de vuestro tiempo,  dediquéis momentos de atención sólo para quien de repente se ha convertido en el/la mayor. Jugar con papá y mamá, que le leáis un cuento, escuchéis sus historias, estéis atentos a lo que siente y a sus deseos, le ayudará a percibir que no ha perdido ni un ápice de vuestro cariño,  goza de otros privilegios diferentes a los del bebé y no necesita competir con él.

 

¿Cómo saber si vuestro hijo/a presenta síntomas indicadores del síndrome del príncipe destronado?

 

Suelen ser muy fáciles de detectar. Podéis notar que entra en una etapa regresiva, volviendo a comportamientos ya superados. Dependiendo de su edad y circunstancias particulares de crianza es posible  que quiera volver a mamar o a tomar la leche con el biberón, que volváis a darle vosotros de comer, que quiera de nuevo chupete o babero, que se le escape el pis (si ya había dejado los pañales)… Son, en general, como una especie de “vuelta a atrás”, adoptando actitudes de cuando era más pequeño/a para reclamar vuestra atención. Denotan que se siente un poco relegado/a y en algunos casos es posible que manifieste abiertamente su enojo ante la “intrusión” del nuevo bebé en su vida o que lo proyecte en cierto grado hacía su mamá.

 

En cualquier caso, la mejor actitud para canalizar sus celos y ayudarle a superarlos es que os mostréis tolerantes, que le dejéis expresarse y le respondáis haciéndole ver que le entendéis. Pero intentad restar importancia a sus actitudes y expresiones negativas y  evitad enfadaros por su celos.  Pedidle que colabore con vosotros en algunos cuidados del bebé, alabadle con expresiones positivas y hacedle ver que puede hacer muchas cosas para ayudar a su hermanito/a. ¡Tened paciencia!  Irá dándose cuenta de las ventajas de ser “mayor”, sintiéndose seguro/a al compartir el cariño y aprendiendo a ser cada vez más generoso con el nuevo bebé.

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