El papel del padre durante la lactanciaMarzo 2019

Aunque está claro que una madre no necesita a nadie para amamantar a su bebé, la lactancia materna es un desafío que no solo le afecta a ella, sino que involucra a toda la familia. Porque por muchos deseos que tenga de alimentar a su hijo con su leche, es probable que también tenga miedos, dificultades o inseguridades. Por eso, tu papel como pareja es fundamental para ella en esta etapa.

 

 

Tips para ayudar a la madre en la lactancia materna

 

Durante el embarazo infórmate sobre la lactancia. No se trata de que  hagas un máster sobre leche materna , pero por lo menos como sus los beneficios, las etapas, cómo son las tomas.

 

Las primeras horas son fundamentales para establecer la lactancia. La madre estará cansada después del parto, puede que  dolorida y como habrás notado con  las hormonas bastante revolucionadas. Es imposible no tener cierta tensión y nerviosismo en las primeras tomas. Procura mantener su intimidad en esos momentos controlando las visitas típicas de esos días.

 

Amamantar es un trabajazo y solo lo puede hacer la madre, pero no es el único cuidado que necesita el bebe. Cógele, báñale, paséale, cámbiale de pañal, vístel.

 

Colabora en las tareas de casa para que la madre tenga la sensación de que solo se tiene que ocupar de la lactancia (que ya es bastante) y no tenga prisa en terminar las tomas para hacer el resto de las cosas. Si no puedes tu mismo, organízalo con familiares, amigos o contratando a una persona si te lo puedes permitir.

 

Pregúntale que necesita y cómo la puedes ayudar. La comunicación es fundamental porque es una situación nueva para los dos y cada uno lo  puede vivir de maneras diferentes.

 

Si tiene alguna dificultad con la lactancia, anímala a pedir ayuda. Coge una cita con la matrona o con una asesora de lactancia e intenta acompañarla. Dos mejor que uno para recordar los consejos y recomendaciones que os han dado.

 

Si se queja (que se quejará unas cuantas veces) escúchala. No entres en tontas discusiones sobre quien está más cansado o quien duerme menos de los dos. Escúchala, apóyala, reconoce verbalmente o con un abrazo su esfuerzo (porque la lactancia materna es un gran esfuerzo) y recuérdala  que lo está haciendo muy bien.

 

Si la ves agotada, no la sugieras abandonar la lactancia si ella no lo dice expresamente. Todas las mujeres en algún momento dudan, se cansan,…pero  lo que menos necesita es pensar que crees que no sirve para la lactancia. Hemos oído tantos mitos sobre el enganche, la buena o mala leche que la mayoría de las mujeres olvidamos en algún momento nuestra capacidad para lactar.

 

Procura no hacerle comentarios sobre  el tiempo que antes te dedicaba a ti y que ahora pasa con el bebé o sobre  la intensa relación que se ha establecido entre ellos en la lactancia. Es normal y sucede en todo el reino animal. Las crías los primeros meses están muy pegados a su madre. No te sientas  desplazado porque  aunque no pueda dedicarte tanta atención como antes, eres muy necesario para ella en estos momentos. La lactancia no será para siempre. Según vaya creciendo tu bebé aumentara la necesidad que tiene hacia ti y volverás a tener tu espacio. Seguro que ella también lo echa de menos.

 

Si decide una lactancia materna prolongada, respétalo y apoya su decisión. No dejes que nadie la cuestione como madre o la haga sentir culpable. Es muy común. Lo mismo ocurre si decide hacer  colecho para facilitar las tomas nocturnas. Piensa como te hubiese gustado que se comportase tu padre cuando tu madre te estaba amamantando a ti.

 

 

Tú puedes ser es el éxito de la lactancia materna, muy por encima del apoyo del personal sanitario o de un grupo de lactancia.  Cuida de la madre para que ella pueda cuidar mejor de vuestro bebé. Ambos te lo agradecerán siempre.

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