El cuidado de los genitales en los bebés: los niñosOctubre 2013

Elisa Ramos - Matrona

Si en las bebés un exceso de celo en la higiene de la vulva es perjudicial, se puede decir lo mismo respecto al pene de los  bebés. Pero la fimosis con la que casi todos nacen provoca algunas dudas sobre la forma de hacer una correcta higiene del pene.

 

La fimosis de los recién nacidos es en principio fisiológica y no representa ningún problema. En la mayoría de las ocasiones es cuestión de tiempo que la escasa abertura inicial de la piel (prepucio) que cubre la punta del pene (glande)  se vaya ampliando espontáneamente hasta permitir que el glande pueda descubrirse completamente.

 

No debéis hacer maniobras para intentar retraer hacia abajo la piel, ni tratar de retirar las secreciones blanquecinas (esmegma) que pueden acumularse entre el glande y el prepucio.  El prepucio está al principio  pegado y la acumulación de secreciones, lejos de ser un problema, ayuda a que progresivamente se vaya separando del glande. Al intentar retraer la piel se interfiere en el proceso de la resolución espontánea de la fimosis fisiológica, corriendo el riesgo de provocar una parafimosis (situación de urgencia), además de causar dolor al bebé.

 

Limitaos a realizar la higiene normal de los pliegues inguinales, los glúteos, la zona perineal separando bien los testículos  y la parte externa del pene. Dejad que la fimosis  fisiológica evolucione espontáneamente y se resuelva a su ritmo natural. Es posible que esto ocurra cuando vuestro bebé tenga pocos meses o que pueda necesitar varios años. Será vuestro pediatra el que, si viera que no se resuelve a tiempo, os indicará la necesidad de un tratamiento.

 

Otra preocupación frecuente  es la súbita aparición y desaparición de los testículos. Ocurre en muchos niños y se denomina testículos en ascensor,  porque unas veces se encuentran en las bolsas escrotales y otras no. Lo que sucede es que ascienden hacia el canal inguinal por acción refleja del músculo cremáster,  en respuesta a algunos estímulos como el frío, al tocar al bebé en el muslo, o simplemente porque está nervioso, y  descienden de nuevo  por estímulos de efecto contrario, como el calor y la relajación. Un buen momento para observarlos es  cuando el bebé esté disfrutando del baño o dormido.  Si los testículos suben pero también bajan de forma espontánea no es preciso ningún tratamiento.

 

Los testículos se desarrollan dentro del abdomen del bebé durante la gestación y lo normal es que  bajen al escroto antes del nacimiento, pero algunos completan ese itinerario un poco después. Si el bebé nace sin que uno o ambos testículos hayan descendido al escroto es posible que se consiga descenderlos  mediante maniobras exploratorias. Si no se consigue  o  a pesar de conseguirlo vuelven a ascender enseguida y son de nuevo necesarias maniobras para hacerlos descender, se trata de situaciones diferentes a la de los testículos en ascensor.  En estos casos el problema es una criptorquidia o testículos en resorte y vuestro pediatra os irá indicando las pautas a seguir.

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