Diástasis abdominal: qué es y cómo corregirlaAbril 2019

La diástasis abdominal es la separación que se produce entre los músculos abdominales, exactamente los rectos abdominales. Es debido a un daño en el tejido conectivo que, en condiciones normales, los mantiene unidos entre sí y unidos a la línea alba. Pero no sólo puede producirse durante la gestación, ¡también la pueden sufrir los hombres!

 

La diástasis abdominal es producto de un esfuerzo importante o muy continuado de los músculos abdominales. En concreto, te puede producir una diástasis: obesidad, engordar de forma rápida, cargar peso excesivo, realizar muchas abdominales o si padeces estreñimiento severo.

 

Pero, ¿por qué aparece después del embarazo? En el embarazo se dan muchas condiciones para tener una diástasis abdominal. Los músculos de tu abdomen sufren un gran estiramiento debido al crecimiento del útero, aumenta la presión abdominal, la línea alba se distiende, se modifica la pelvis y los abdominales se separan. Esto se une al debilitamiento que sufre el tejido que los mantiene unidos entre sí debido al aumento de hormonas, como la progesterona, la relaxina o los estrógenos. Además, si el embarazo es gemelar, tu bebé pesa más de cuatro kilos o tienes más de 35 años, es más probable que tengas diástais abdominal. También influye el tipo de parto, sobre todo si el expulsivo ha sido muy largo y has tenido muchas horas de pujos. Por otro lado, como es lógico, cuantos más embarazos tengas, más aumenta la probabilidad de que la sufras.

 

La diástasis abdominal tiene consecuencias estéticas y funcionales, por lo tanto dependiendo de la gravedad notarás la tripa flácida, descolgada, pero además tiene otras consecuencias muy importantes como debilidad del suelo pélvico (incontinencia urinaria, prolapsos, dolor pélvico), problemas digestivos (gases, estreñimiento,  digestiones pesadas) o dolor de espalda. En casos graves aumenta el riesgo de herniación de las vísceras abdominales.

 

 

Consecuencias estéticas y funcionales de la diástasis abdominal

 

Dependiendo de la gravedad notarás la tripa flácida, descolgada, con arrugas, pero además tiene otras consecuencias muy importantes como debilidad del suelo pélvico (incontinencia urinaria, prolapsos, dolor pélvico), problemas digestivos (gases, estreñimiento, digestiones pesadas) o dolor de espalda. En casos graves aumenta el riesgo de herniación de las vísceras abdominales.

 

¿Y cómo puedo saber si tengo diástasis abdominal después del parto?

 

Es cierto que de forma natural el abdomen se va recuperando solo después del parto, pero no ocurre así en todos los casos. Por eso, la mejor opción es acudir a que te valore tu matrona o un fisioterapeuta a través de una exploración manual de los músculos del abdomen y de tu suelo pélvico. El diagnóstico se puede completar con una ecografía, pero también puedes hacerte tú misma en casa un pequeño test para orientarte: 

 

 

  • Túmbate boca arriba en una superficie plana como una esterilla. Dobla las rodillas y apoya la planta los pies en el suelo. Realiza un abdominal clásico, es decir, eleva el tronco de forma que la cabeza y las escápulas queden separadas del suelo. Tienes que palpar la línea alba y el límite entre ambos músculos abdominales, desde el esternón hasta el pubis. Tus dedos no deberían hundirse en ningún momento, pero si lo hacen y notas una brecha o separación entre ellos mayor de 2,5 cm y los dedos se hunden, tienes una diástasis abdominal.

 

 

¿Se puede corregir con el tratamiento adecuado?

 

Todo depende del grado de diástasis que tengas. El éxito depende de la distancia, anchura y profundidad de la separación de tus músculos. En la mayoría de los casos con fisioterapia y ejercicios se suele mejorar bastante, teniendo en cuenta que es difícil volver a recuperarte exactamente igual a como estabas antes del embarazo, pero en casos graves (separación mayor de 5 cm) o cuando con los ejercicios no se recupera, la única solución será la cirugía.

 

Lo mejor es acudir a un fisioterapeuta y que te haga un plan de tratamiento personalizado a tu caso con ejercicios, electroestimulación o radiofrecuencia. Pero independientemente tú puedes hacer muchas cosas en casa para mejorar: 

 

  • Fortalecer la musculatura del suelo pélvico con ejercicios de Kegel o rehabilitadores del suelo pélvico. El suelo pélvico y el abdomen tienen que trabajar juntos, es decir, no puedes recuperarte de una diástasis si no tienes el suelo pélvico fuerte.

 

  • Fortalecer la musculatura del abdomen con ejercicios como hipopresivos o isométricos como la plancha. Evita los abdominales tradicionales y todo lo que implique una flexión del tronco ya que aumentan la presión abdominal y la separación de los músculos. Esto es muy importante porque durante muchos años la mejor forma de tener un abdomen fuerte y bonito era hacer   abdominales clásicos y cuantos más mejor.

 

  • Evita esfuerzos en apnea (sin respirar). Son movimientos que se hacen inconscientemente al realizar un esfuerzo como coger peso o levantarte de la cama.

 

  • Evita el estreñimiento ya que esos esfuerzos aumentan la presión abdominal y como ya te he dicho son el gran enemigo de la diástasis abdominal y del suelo pélvico.

 

 

 

 

 

 

 

 

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