Desarrollo motriz del bebé: de 6 a 12 mesesOctubre 2013

Elisa Ramos - Matrona

Durante la segunda mitad del primer año de vida la coordinación motora del bebé experimenta un progreso espectacular, que le permitirá  sentarse, gatear, mantenerse de pie, comenzar a dar sus primeros pasos y desarrollar la motricidad fina de las manos.

 

A los siete meses suele haber perfeccionado la técnica de girar el cuerpo, logrando darse la vuelta fácilmente desde cualquier posición (boca abajo a boca arriba y viceversa). Seguramente le encantará chuparse el dedo gordo de los pies cuando esté tendido de espaldas y no parará de saltar si le sujetamos de pie por debajo de las axilas. Día a día se irá fortaleciendo más toda su musculatura, adquirirá más fuerza en la parte inferior del cuerpo y coordinará mejor  sus movimientos. 

 

Entre los siete y los ocho meses ya no suele necesitar apoyo en la espalda para mantener la posición cuando le sientas. Esto le permite inclinarse para alcanzar los juguetes que pongas a su alcance, extendiendo las manos hacia delante para mantener el equilibrio (reflejo del paracaídas) como protección y punto de apoyo. Puede así alcanzar objetos y volver a la posición de sentado para examinarlos, dar golpes son ellos y cambiarlos de mano sin que se le caigan. Los soltará voluntariamente cuando tenga interés por coger otros y para atraparlos hará pinza con la palma de la mano, el pulgar y el meñique (más adelante dominará la pinza pulgar-índice). Mantenerse sentado le permitirá manipular mejor los objetos y desarrollar la motricidad fina de las manos

 

Sobre  los ocho o nueve meses ya es capaz de incorporarse sólo para sentarse, apoyándose en los brazos, cuando está tumbado boca arriba y se mantiene perfectamente sentado sin apoyo.  Le gusta jugar a tirar las cosas,  sabe comer solo un trozo de pan o una galleta y beber del biberón o y de la boquilla de las tazas para bebés. Es también la etapa en la que el bebé intenta sus primeros desplazamientos.

 

Aprenderá a girar sobre sus nalgas para darse la vuelta y poder moverse boca abajo. Puede que lo haga primero arrastrando su tripita e impulsando primero los brazos y después los muslos. Desde esa posición irá pasando a la clásica posición de gateo a cuatro patas. Pero también es posible que se desplace de muchas maneras diferentes. Por ejemplo, hacia atrás tumbado boca arriba (flexionando las piernas sobre el culete y dándose impulso con los hombros) o sentado con una pierna extendida y la otra flexionada, arrastrándose sobre la nalga y el muslo. Cada bebé va adoptando las posturas en las que se siente más seguro para desplazarse y algunos no pasan por la fase de gateo antes de comenzar a caminar.

 

Cuando el bebé comienza a desplazarse, sea cual sea el método que adopte, es importante retirar de su alcance objetos con los que pudiera hacerse daño y vigilar sus movimientos constantemente.  Querrá manipularlo todo,  le encantará jugar con los cajones de los muebles y se apoyará en ellos para intentar ponerse de pie. ¡Cuidado con los muebles ligeros e inestables!

 

Entre los nueve y los doce meses comenzará a poder  mantenerse de pie con ayuda. Primero sólo unos segundos, si le damos la mano o él mismo se agarra a los barrotes de la cuna o se apoya en un mueble. Al principio enseguida se dejará caer sentado. Para lograr ponerse de pié se apoya en una rodilla y el pie contrario (posición de genuflexión) a la vez que se sujeta con las manos. Con este ejercicio se irán fortaleciendo sus piernas e irá consiguiendo desplazarse de pie lateralmente apoyándose en los muebles,  soltar una mano y agacharse para coger algo,  mantenerse de pie unos momentos soltando las dos y  caminar de frente si le tomamos con las nuestras.

 

En su primer cumpleaños señalará con el dedo todo lo que quiere, jugará a coger y dar sus cosas a otra persona y palmoteará conscientemente con las manos cuando se le estimula para celebrar algo. Es posible que ya sepa beber sólo con un vaso normal,  domine la pinza pulgar-índice (primero utilizará la base del pulgar),  colabore cuando se le viste, o se quite alguna prenda solo como, por ejemplo, los calcetines y quiera utilizar la cuchara aunque aún no sepa manejarla muy bien. Afortunadamente ahora existen los prácticos baberos recoge comida con agradables materiales que se lavan en un momento bajo el grifo.  ¡Ya me hubiera gustado a mí tenerlos cuando crié a mis hijas! Puede ser que también manipule ya con intención algunos juegos sencillos, como meter y sacar cubos de una caja, tratar de encajarlos y pasar las páginas de un cuento.

 

Algunos bebés de un año son también capaces ya de caminar si les sujetamos con una sola mano, de dar sus primeros y tambaleantes pasos sin ayuda e incluso de caminar con cierta seguridad.

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