Desarrollo motriz de los 18 meses a los tres añosOctubre 2013

Elisa Ramos - Matrona

A partir de los dieciocho meses la progresiva maduración cerebral y de los sentidos proporcionarán al bebé cada vez mayores oportunidades de perfeccionar las habilidades motrices, de aumentar el grado de autonomía  y de mejorar la comprensión de todo lo que le rodea.

 

Es posible que a esta edad ya empiece a querer hacer con sus muñecos lo que vosotros hacéis con él, a colaborar para recoger los juguetes, a señalar alguna parte de su cuerpo y a cumplir dos requerimientos simultáneos. Por ejemplo, pedirle que vaya a buscar algo que conoce a otra habitación y que lo traiga (sus zapatos, otra prenda de vestir, un juguete…).

 

A los dos años sus muñecos se convertirán en sus bebés. Jugará a darles de comer, a dormirlos y a hacerles a ellos los juegos que vosotros hayáis hecho con él (hacer palmas, los cinco lobitos, sentarlos a horcajadas sobre sus rodillas para hacerles el caballito…).  Ya sabrá ayudar bien a recoger sus juguetes, aunque generalmente sólo lo hará cuando le apetezca. Construirá con más bloques, sus garabatos se irán convirtiendo en imitación de trazos verticales, sabrá encapuchar un bolígrafo o un rotulador, desenroscar tapaderas, abrir las puertas manipulando la manilla, señalar cada vez con mayor precisión las partes de su cuerpo y pasar páginas de una en una.

 

Comenzará el principio del final de la época del babero, pues ya maneja bien la cuchara y el tenedor para comer solo y cada día que pasa será más hábil para no perder la comida entre el plato y la boca. Aunque todavía se manchará algo al comer, el grado de habilidad para no hacerlo dependerá en buena medida de si le habéis permitido hacerlo a su manera  desde sus primeros intentos, aunque gran parte de la comida terminara en la mesa o en el babero. A lo largo de este segundo año de vida, vuestro hijo/a empezará a sentirse mayor y acabará por rechazar el babero, porque lo considerará una prenda propia de bebés.

 

Con dos años mantendrá  bien el equilibrio al caminar hacia delante o hacia atrás, trepará habilmente para subirse a cualquier parte, sabrá darle  a una pelota con el pie y será capaz de subir y bajar escaleras sólo. Pero aún no sabrá bajarlas alternando un pie tras otro, sino asentando los dos pies en cada escalón antes de iniciar otro paso para bajar al siguiente.

 

Entre los dos y los tres años irá adquiriendo cada vez mayor habilidad para bailar al ritmo de la música, saltar con los dos pies juntos, ponerse sólo algunas piezas de vestir, lavarse y secarse las manos e intentar hacer dibujos con trazos verticales. Es posible que simule que está leyendo al ir pasando las páginas de un cuento sencillo cuyo contenido conoce, porque se lo habéis leído muchas veces y se lo sabe de memoria. ¡Es muy gracioso comprobar cómo va diciendo la frase escrita al lado del dibujo de cada página como si supiera leer!

 

A los tres años será ya mucho más  ágil para caminar, correr, subir y bajar escaleras, saltar y montar en triciclo.  Habrá descubierto cómo andar de talones y de puntillas y será capaz de mantener el equilibrio sobre una sola pierna. Probablemente ya querrá experimentar con un patinete.

 

En la mesa utilizará cada día mejor  los cubiertos y se manchará menos al comer. Sabrá que hay que lavarse las manos antes de hacerlo y, si le habéis acostumbrado, querrá cepillarse los dientes  después, o al menos antes de irse a dormir, aunque aún no manejará bien el cepillo.

 

Será cada vez más hábil para manipular las cremalleras, los botones y los cierres de los zapatos. Además de utilizar más bloques con los juegos de construcción ya sabrá encajar las piezas de un puzle sencillo.

 

El desarrollo de la motricidad fina de las manos le permite manejar con mayor precisión lapiceros, pinturas, rotuladores..., para  tratar de representar algo y sus garabatos irán tomando forma de dibujos. A su bagaje de dibujante de trazos rectos se añadirán los círculos.

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