Los primeros intercambios con tu bebé

Los modos de comunicación de los recién nacidos

Los primeros intercambios con tu bebé se producen mucho antes del nacimiento: sus capacidades sensoriales en el útero ya le permiten sentir tus caricias, escuchar tu voz y sentir tu presencia.

Cuando llega al mundo, tu bebé utiliza todos los medios con los que cuenta para ponerse en contacto contigo:
 

  • La mirada

    La primera mirada de tu bebé al nacer te interpela y te atraviesa, provoca en ti una emoción que te hace sentir madre  o  padre. Esta mirada refleja el encuentro con el bebé real, que puede ser diferente del bebé que habías imaginado durante el embarazo. Esta mirada tan especial refleja también la experiencia prenatal de tu bebé. Le permite conocerse con aquellos que le han procurado todo su bienestar durante nueve meses.
    Más adelante, la mirada de tu bebé será el espejo de su estado emocional y de su estado de desarrollo, cualquiera sea su edad. Con el tiempo, la intimidad cada vez más profunda que los vinculará te permitirá descifrar cada una de sus miradas en un abrir y cerrar de ojos.
     

 

  • El tacto

    Al nacer, la necesidad de contacto físico es tan importante para tu bebé como la necesidad de comer o dormir. El niño necesita tus brazos para tomar conciencia de su cuerpo, para calmarse, para calentarse y para sentirse protegido cuando se siente angustiado. La proximidad física, el contacto piel con piel, el cuerpo a cuerpo, el hecho de dormir en tu habitación los primeros meses, lo ayudarán a adaptarse a este nuevo mundo y, por lo tanto, a alcanzar más fácilmente su autonomía.
     

 

  • La voz y los sonidos

Desde el momento del nacimiento de tu bebé, tu voz lo tranquiliza y lo humaniza  Además del imprescindible contacto con tus brazos, tus palabras o tus canciones dulces lo ayudan a calmarse cuando se siente angustiado.
Muy pronto, tu bebé también intentará producir sonidos para comunicarse contigo. A los dos meses, balbucea de placer con sus "eu, eu", "aeu" para responderte o para llamarte; a los cuatro meses, vocaliza; a los seis meses, modula los sonidos, y alrededor de los ocho meses, dice "pa-pá" o "ma-má".  Finalmente, alrededor del año de vida, chapurrea y pronuncia sus primeras palabras.
 

  • El lenguaje de las lágrimas

    Al nacer y durante los primeros meses de vida, el llanto es el único medio que tiene el bebé para expresar una necesidad, una dificultad o un malestar.  Un bebé nunca llora sin motivo o a propósito, sino que llama para pedir asistencia cuando no puede enfrentar algo solo.
    Pero hay que tener en cuenta que cuando llora no siempre sufre. Aprenderás rápidamente a distinguir los llantos de dolor, que son intensos y agudos. Al cabo de unos meses, también podrás diferenciar los llantos de hambre de los de somnolencia, inquietud, incomodidad, etc. Alrededor de los seis u ocho meses, verás aparecer los llantos de separación a la noche o cuando el bebé se queda solo, y alrededor del año de vida, los llantos de frustración y las pequeñas rabietas.
    Responder sin tener en cuenta los primeros meses es la única forma de calmarlo y tranquilizarlo antes de que pueda prescindir de ti. En la medida de lo posible, evita que tu bebé esté solo y llorando lejos de ti.
     

 

  • Las expresiones de bienestar

    En los momentos de intercambio que el bebé tiene contigo, no tardará en gratificarte con diferentes expresiones que para él son un verdadero modo de comunicación. Los gestos de su cara y, especialmente las sonrisas, aparecen por primera vez durante el sueño mientras recuerda los momentos que pasó contigo, luego se dirigen a ti en los momentos de vigilia tranquila, alrededor del mes de vida. A los cuatro meses, el bebé ríe a carcajadas para manifestar su alegría y su bienestar.
    Desde recién nacido, tu bebé también puede realizar movimientos armónicos con los brazos y con las manos, que demuestran su bienestar. Alrededor de los dos meses, hace gestos con los brazos cuando está contento y luego con los pies, a los tres meses.
    A medida que se va desarrollando, nuevos gestos y actitudes le permitirán hacerse entender de forma cada vez más precisa antes de hablar realmente.


 

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