La crisis de los 8 meses

¿Cómo ayudar a tu bebé?

  • Tranquilízalo todo lo que puedas, sin considerar sus llantos como «caprichos»: su angustia es real y necesita tu contacto para poder superarla. Tómalo entre tus brazos y hazle mimos siempre que puedas. Repítele que lo quieres y que siempre estarás con él. Cuando debes alejarte, explícale que esta separación es momentánea: «mamá se va, pero volverá pronto».
     
  • En presencia de personas poco conocidas, respeta los temores de tu hijo: acércate lentamente, preséntale a las personas que te rodean y dale tiempo para que pueda observarlas a su ritmo. Nunca dejes que un desconocido lo tome en brazos directamente.
     
  • Sin embargo, tampoco lo alejes del mundo: acostúmbralo a que conozca personas diferentes, pero siempre sintiéndose seguro entre tus brazos.
     
  • Si debes ausentarte, deja a tu hijo con una persona con quien se sienta en confianza: el papá puede desempeñar una función fundamental en esta difícil etapa.
     
  • Si tu bebé no tiene un objeto "fetiche", puedes regalarle uno: una prenda tuya, un peluche o un pañuelo impregnado con tu olor podrán permitirle soportar más fácilmente el hecho de estar lejos de ti. Este objeto transicional puede ser muy importante para tu hijo: no lo pierdas.
     
  • Juega al «Cu-cú ¿dónde estoy?», tápate la cara con las manos, o escóndete detrás de un pañuelo o detrás de la puerta y vuelve a aparecer de repente. La mayoría de los bebés adoran este juego y les permite ir aceptando la idea de tu ausencia y entender que cuando os separáis luego vuelves otra vez.
     
  • Nunca te alejes de tu bebé sin decirle que te vas y que volverás pronto. Por ejemplo, si debes dejarlo en la guardería o con una niñera, no te escabullas de puntillas: explícale que volverás a buscarlo al final del día.
     
  • A ser posible, evita cambiar de guardería o de cuidadora en este período: no es el momento ideal para comenzar en una nueva  guardería ni para conocer a una nueva niñera.
     
  • Evita también las ausencias prolongadas: debes tener unos meses de paciencia antes de programar unas vacaciones sin tu bebé.
     
  • En todos los casos, la angustia de la separación es una etapa transitoria: en unas semanas, tu pequeño construirá su propia identidad y aceptará que puede existir sin ti. Ten paciencia: en unos meses volverá a sonreír a todo el mundo y soportará tus ausencias con más tranquilidad.


 

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