El sol y la piel del niño - dossier de experto

Las radiaciones solares

Las diferentes radiaciones


Entre las radiaciones solares que alcanzan la Tierra, podemos distinguir tres tipos de radiación que tienen efecto sobre el organismo:

  • La radiación visible (la que percibe el ojo humano).
  • La radiación infrarroja (IR).
  • La radiación ultravioleta (UV): UVA y UVB.

La capa de ozono detiene la radiación UV cuya longitud de onda es inferior a 290 nanómetros (la UVC), así como la radiación UVB de longitud de onda más corta (entre 280 y 290 nm).

 


Los efectos en la piel


Los efectos que provoca la radiación solar en la piel varían en función de su longitud de onda: cuanto más larga sea la longitud de onda de una radiación, más profundamente penetrará en la piel. Por lo tanto, la radiación UVA y UVB tienen consecuencias diferentes:

  • La radiación UVB es responsables del bronceado, de las quemaduras, del envejecimiento de la piel y del cáncer de piel. Sus efectos son nefastos para la piel.
  • La radiación UVA, que penetran más profundamente en la piel, es responsable del bronceado, pero también del envejecimiento y de las arrugas de la piel. La radiación UVA es menos energética que la UVB, pero es mucho más abundante: representa el 98 % de la radiación UV, mientras que la radiación UVB sólo representan un 2 %. Además la radiación UVA, es constante a lo largo de todo el día y durante todo el año, mientras que la UVB es más fuerte al mediodía y en verano, y mucho más débil por la mañana, por la noche y en invierno.

  Por lo tanto, una buena protección solar debería ser efectiva tanto frente a la radiación UVA como frente a la UVB.

 


La radiación que recibimos


La cantidad de radiación solar recibida varía en función de distintos factores:

  • La época del año: durante el mes de julio en el hemisferio norte el riesgo de quemaduras causadas por la radiación UVB es 100 veces mayor que en invierno.
  • La latitud: la intensidad del sol es mayor en el Ecuador, donde las radiaciones llegan verticalmente y, por lo tanto, recorren un trayecto más corto a través de la capa de ozono.
  • La altitud: la cantidad de radiación UVB aumenta en un 4 % por cada 300 metros de altitud. Esto explica por qué existe un mayor riesgo de quemaduras solares en la montaña.
  • La hora del día: por la mañana y por la tarde los rayos llegan de forma oblicua. Las radiaciones UVB son más potentes entre las 11.00 y las 14.00, cuando atraviesan con más facilidad la capa de ozono.
  • Las nubes: en función de su espesor y de su altitud, las nubes pueden filtrar un poco los rayos UV, aunque siempre es posible que se produzcan quemaduras aunque el cielo esté nublado.
  • La superficie de reflexión: el poder de reflexión varía en los distintos entornos como nieve (85 %), arena (17 %), agua (5 %) o hierba (3 %). De esta forma, la montaña reúne el mayor peligro por la mayor cantidad de radiación UVB, a causa de la altitud y del mayor reflejo de la nieve.
  • El agua: el agua deja pasar hasta el 20 % de la radiación UV por lo que existe un riesgo de quemaduras incluso estando bajo el agua.


 

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