El cuidado del pecho

El pecho durante el embarazo

Desde el comienzo del embarazo, la afluencia de hormonas femeninas en la sangre provoca un aumento del volumen de la glándula mamaria: el pecho está más tenso, incluso con sensación dolorosa, y una red venosa azulada se vuelve visible a través de la piel. También por efecto de las hormonas puede aumentar la pigmentación de los pezones.  Con el transcurso de los meses, tu pecho no dejará de redondearse para alcanzar su volumen máximo algunos días después del parto, cuando se produce la subida de la leche.
Si no das el pecho a tu bebé, el descenso brusco de la tasa hormonal tras el parto conllevará una disminución rápida del volumen de tu pecho. Si amamantas, este descenso de hormonas será más progresivo, al igual que la evolución del tamaño de tu pecho. En cualquier caso, estas variaciones de volumen fragilizan la piel delicada de tu pecho, que puede perder su elasticidad y volverse más flácida. Para preservar la belleza del pecho, es necesario cuidarlo a diario desde el comienzo del embarazo.

 

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