El cuidado del pecho

Buenos hábitos que se deben adoptar

Los pechos no contienen ningún músculo: su correcta sujeción depende esencialmente en la tonicidad de la piel. Para preservarla mejor, debes adoptar buenos hábitos desde el comienzo del embarazo y hasta el parto, o hasta el final de la lactancia:
Lleva siempre un sujetador adecuado al tamaño de tu pecho, con tirantes anchos y una buena sujeción. Si sientes el pecho pesante y doloroso, puede aliviarte dormir con el sujetador puesto.
- Cada día, realiza un masaje en el pecho mediante movimientos circulares desde el exterior hacia el interior, con un producto específicamente formulado para el cuidado del pecho en el embarazo. Esto contribuirá a relajar la tensión de tu pecho, a preservar la elasticidad de tu piel y a prevenir el relajamiento cutáneo.
- Si no eres muy friolenta, en la ducha aplícate un chorro de agua fresca o fría al finalizar, para tonificar la piel.
- Para fortalecer los músculos pectorales que se encuentran debajo del pecho y contribuyen a sostenerlo, practica regularmente estos dos ejercicios:

  • El cascanueces: Coloca palma contra palma, los codos a la altura de los hombros y aprieta inspirando.Mantén durante 3 segundos y luego relaja, espirando. Repite este ejercicio 20 veces.
  • El «X-U»: Di «X» exagerando. Inspira. Di «U» marcando con los labios  y espira. Repite este ejercicio 15 veces.
  • Por último, intenta limitar tu aumento de peso para evitar un incremento excesivo del volumen del pecho.


 

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