El cuidado de tu piel

Mantener la piel suave y bien nutrida

Adoptar unos buenos hábitos  generalmente permite preservar el confort de la piel y evitar que se reseque:

  • Evita utilizar agua muy caliente en el baño o la ducha. Utiliza mejor agua tibia o fresca, si la estación lo permite, y no prolongues demasiado el tiempo del baño o de la ducha.
  • Si te bañas, añade un aceite nutritivo al agua.
  • Lávate con un pan dermatológico o con un gel limpiador suave sin jabón, formulado para pieles secas.
  • Evita utilizar exfoliantes ya que podrían fragilizar más tu piel.
  • Después del baño, sécate dando pequeños toques sobre el cuerpo con la toalla, sin frotar.
  • Una o dos veces al día, aplícate un cuidado hidratante y nutritivo en la cara y en el cuerpo.
  • Para desmaquillarte, utiliza un producto cuya fórmula sea nutritiva, como un aceite o una loción desmaquillante.
  • Evita la exposición al sol o utiliza una protector de índice elevado (SPF 30 como mínimo).
  • Mantén una buena tasa de humedad en tu hogar, especialmente durante el invierno, cuando se enciende la calefacción. Para ello, puedes colocar recipientes con agua sobre los radiadores o utilizar un humidificador.
  • Si aún sientes tu piel incómoda, no dudes en consultar con un dermatólogo.


 

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