
Un tesoro de la Amazonia
Botanicamente próximo a la familia del cacao, el Cupuaçu (Theobroma grandiflorum) crece en los bosques tropicales de la Amazonia.
En griego, Theobroma significa literalmente « alimento de los dioses ». Su fruto oval encierra una pulpa carnosa blanca y cremosa, muy aromática con un sabor particular, dulce y ácido al mismo tiempo. Son frutos muy apreciados por la población local y se utilizan para elaborar muchos dulces.
El Cupuaçu esconde otro tesoro: sus granos, escondidos en el corazón de la pulpa. Cuando el fruto alcanza su madurez, cae espontáneamente del árbol, momento en el que se procede a recogerlo y a extraer sus granos.
Tras eliminar la piel, se secan y se prensan mecánicamente para extraer una manteca untuosa y natural con virtudes excepcionales, conocidas desde hace milenios por las tribus indígenas.
Una fuente de protección
La manteca de Cupuaçu utilizada por Mustela es originaria de Brasil. Se recoge en su forma bruta y una vez en Francia, en los Laboratorios Expanscience, se refina con el fin de obtener una manteca sin olor, de un blanco inmaculado y dotada de importantes propiedades cosméticas.
Velamos para que los frutos utilizados sean recolectados de forma adecuada por nuestros proveedores, sin dañar los árboles y respetando siempre el ecosistema. Las comunidades del Amazonas que recolectan el Cupuaçu trabajan en un entorno de Gestión Forestal Sostenible.
Mustela ha seleccionado la manteca de Cupuaçu por su excepcional capacidad para retener el agua en la piel, de esta forma protege muy eficazmente del resecamiento. Su textura untuosa se funde instantáneamente al contacto con la piel dejándola suave al tacto y con un aspecto satinado sin dejar una película brillante en la superficie.
Descubre las propiedades de la manteca de Cupuaçu en los cuidados Mustela :