

La hidratación diaria es fundamental para el confort de la piel de tu bebé.
Hasta los 3 años de edad, la piel inmadura del bebé va experimentando cambios que contribuyen a su desarrollo. Progresivamente, aprende a realizar su función de barrera protectora, de defensa del organismo frente al mundo que le rodea…
Es más vulnerable ante las agresiones que la piel del adulto y se reseca con más facilidad.
Hay que acompañar este desarrollo adecuadamente, aplicando a diario un cuidado hidratante específico, en el cuerpo, la cara y el cuello.







