
El embrión pasa a denominarse feto, ahora ya tiene todos los órganos necesarios para desarrollarse: mide 5,5 cm desde la cabeza hasta los pies y pesa algo más de 10 g.
Su cara ya está más definida, sus brazos y piernas empiezan a crecer con rapidez. Casi todas las estructuras y órganos del feto están formados y entran en funcionamiento.
El bebé empieza a moverse pero todavía no lo notas y es que, aunque sus extremidades están creciendo, no son aún lo suficientemente largas para llegar a tocar las paredes del útero. También es capaz de levantar la cabeza, que sigue siendo desproporcionada en relación al resto del cuerpo.
El aumento de tamaño que va experimentando de una semana a otra es espectacular : al final del tercer mes de embarazo, el feto puede llegar a medir 12 cm y pesar 65 g.
Cada vez tienes menos náuseas
En tu caso, tu volumen sanguíneo aumenta, acelerando tu ritmo cardíaco. Es posible que te sofoques con más facilidad.
A partir de la décima semana tu abdomen empieza a abultarse. A medida que el útero crece va ascendiendo en la cavidad abdominal, comprime menos la vejiga, por lo que notarás que disminuye tu necesidad de orinar. Además, empiezan a desaparecer las náuseas matinales.